Belleza

Los campos y las flores del “Nº5” de Chanel

En la costa de Francia, los secretos de los perfumes de la casa.
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Los campos de Grasse son la cuna de la perfumería francesa. Estas veinte hectáreas ubicadas en Pégomas, interior de la costa, se caracterizan por su delicado pero inminente aroma que se siente en el aire y se impregna en el cuerpo apenas se pisan los nardos.

De esta excelencia olfativa no podía estar ausente la casa de moda Chanel. En su savoir faire, preserva tradiciones y artesanías: en la moda, con sus talleres Métiers d’Art; en las fragancias, con sus flores, estas flores. Chanel está aquí hace ya casi un siglo, desde 1987. Contribuyó activamente a la agricultura sostenible de sus flores. En 1921 fueron estas las que dieron comienzo a la historia del clásico "Nº5".

Ernest Beaux, creador del aroma, fue quien se acercó a estos campos, a esta especie blanca y delicada, desde hace cinco generaciones en las manos de la familia Mul, que cuida estos cultivos centenarios y de ejemplares excepcionales y que los salvó de los desarrolladores de bienes raíces que buscaban quedarse con estas tierras.

Durante años, estos capullos de alta calidad crecieron en el suelo fértil de Grasse y en manos de esta familia. Y la relación  continúa. Por ello también ocupan hoy un papel protagónico en las nuevas fragancias “Gabrielle”. Y así como nardos, la casa francesa también cultiva para sus perfumes jazmín, rosa de mayo, iris pallida y geranio.

 

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