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Christian Louboutin habla de zapatos, arte e inspiración

El zapatero presentó una colección de 13 modelos creados en Bután. Lujo y belleza.
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Sus zapatos icónicos son el sueño de las mujeres en todo el mundo. El podría descansar en sus laureles,  pero continúa renovándose porque ésa es su pasión. Christian Louboutin, un amante del arte y de la moda, buscó inspiración en el Himalaya, el reino celestial de Bután, para crear nuevos modelos. El resultado: una colección de trece diseños femeninos, con tacos de madera tallados y pintados a mano por artesanos locales, disponibles en solo seis ciudades, incluida París. Los nombres de los modelos hacen soñar: Cielo y Tierra, Colinas Punakha, Flores del Himalaya, Jardín de hadas, Nubes místicas... 

Como la felicidad no llega sola, la colección también incluye una cartera, Elisa, inspirada en la actriz Elisa Sednaoui, que es amiga íntima del creador.

Visitamos a Christian Louboutin en su estudio, que es tan colorido como sus zapatos.

L'Officiel: ¿Cómo nació esta colección dedicada a Bután?
Christian Louboutin: Había estado en Bután varias veces, donde descubrí la escuela de las trece artesanías reales del país. Ahí se aprende a trabajar con madera, pintura en madera, arcilla, escultura, metal, bordado. Los estudiantes tienen entre 15 y 27 años. Cuando una amiga, cantante budista, decidió casarse, tuve la idea de hacer sus zapatos con motivos espirituales butaneses. Colaboré con los aprendices de la escuela y me hice amigo de su director. Más allá de la técnica, la relación que estos artesanos tienen con el color es fascinante. Por mi parte, les mostré cómo pintar o bordar un zapato. Este deseo de experimentar juntos con materiales y moldes dio lugar a una serie de zapatos que dan testimonio de las diferentes artesanías butanesas. El proyecto llevó seis años

LO: Es raro tomar tanto tiempo para una colección.
CL: Sí, especialmente en la moda, donde la velocidad es una obligación. A menudo les sorprende a las personas que no pida sistemáticamente las cosas con urgencia. Me parece importante tomarme el tiempo, no generar un estrés innecesario. Estoy acostumbrado a trabajar con artistas y artesanos cuyo tiempo de maduración debe ser respetado. Como parte de la colección Bhután, también era necesario esperar el respaldo del director de la escuela, por razones religiosas incluso, porque algunas imágenes no pueden ser representadas en un zapato porque equivaldría a pisotear símbolos sagrados. Jugué el papel de editor y, cuando estos jóvenes artesanos descubrieron el resultado final, quedaron muy contentos.

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LO: ¿Cómo logró combinar alta costura y artesanía?
CL: Es algo natural. Nunca entendí realmente la franca delimitación entre el artista y el artesano. La profundidad está en ambos lados, y una hermosa pintura puede parecer más decorativa que significativa. Por ejemplo, ¿cuál es la diferencia entre Diego y Alberto Giacometti? ¡Uno es considerado un decorador, el otro como artista! La escultura se convierte en un objeto, una cerámica que se convierte en un jarrón, ¿acaso alguno es un arte menos noble? Todo el trabajo en la colección Bután es testigo de un mismo talento, de una misma enseñanza, hecha por personas que se imaginan a sí mismos como artesanos y artistas.

LO: Usted es un gran apasionado del arte. ¿Qué fue lo primero que admiró?
CL: La galería egipcia del Louvre, o el Palacio del Golden Gate de París, cuyo bajorrelieve representa a colonos franceses y africanos. Hay una escena que me ha marcado, tanto por su hipocresía política como por su dimensión erótica: la de un hombre blanco de rodillas vendando la pantorrilla de un hombre negro herido en la pierna.

LO: Sus zapatos tienen una marca particular que es la suela en color rojo y parece que es un color que en general le gusta. ¿Cómo apareció este color primordial en sus creaciones?
CL: Por el cine. Los labios de las actrices de los años 50, pero también los musicales egipcios e indios, el Bollywood de la época, que se proyectaban en un cine cerca de mi escuela secundaria. Más recientemente, me enamoré de la novela de Orhan Pamuk Mi nombre es rojo. Una historia de deseo y crimen en un taller en Estambul en el siglo XVI. Emocionante.

LO: ¿Podemos volver a la génesis de la cartera Elisa  y su relación privilegiada con Elisa Sednaoui?
CL: Quería hacer una cartera que tuviera un broche con forma de cartucho, una alusión a los Cigarros del faraón, pero hecha en Italia con el aspecto dolce vita que la acompaña. Fue perfecto para Elisa, que tiene orígenes egipcios e italianos. Ella es mi ahijada, ¡ella me eligió cuando era niña!

LO: Usted es famoso por tus tacos altísimos, pero también diseña flats y zapatos con taco bajo. ¿Qué tan importante es para usted renovar sus propuestas?
CL: Tengo la oportunidad de hacer un trabajo que fue un sueño de la infancia. Se transformó en realidad, pero mantiene su magia y conserva mi entusiasmo y mi deseo de crear con gran libertad. Me gusta tallar los tacos, tratarlos como si fueran un escultura, probablemente porque mi padre era ebanista. La pintura, me encanta especialmente en miniatura.

LO: ¿Cuáles son los artistas que influyen en usted cuando diseña?

CL: Desde pequeño amo el arte de Ghandara, que es una mezcla de dos civilizaciones, y todo lo relacionado con India, desde representaciones religiosas a escritores. Siempre recordaré una mañana a la salida del Palacio, debo haber tenido 14 años, y con mi amiga Farida decidimos ir a ver una película de Satyajit Ray, Devi, en la Cinémathèque de Chaillot. El director estaba presente y fue para mí un shock muy importante. En términos absolutos, me gustan, tanto en la pintura como el cine y admiro a Clovis Trouille, Andy Warhol, David Lynch, Ossip Lubitch. Reconocemos instantáneamente sus mundos visuales.

LO: ¿Cuál es para usted la encarnación actual de la feminidad?
CL: Hay varias. No tengo una musa: ¡tengo tres hermanas y sé cuántas facetas puede tener una mujer! Ninguna personalidad es monolítica. Entonces no puedo reducir a todas las mujeres a una. ¡Y en 2019, hay tantos feminismos diferentes!

LO: ¿Cuál es su mayor orgullo?
CL: En primer lugar, hubo un gran momento que experimenté en 2002: Yves Saint Laurent había visto un zapato que yo hice y me pidió que fuera parte de su show final. Ese día, me emocioné mucho, yo que siempre mantengo una distancia respecto del espectáculo de la moda... Desde un punto de vista más general, han pasado 28 años desde que creé mi empresa y estoy orgulloso de haber mantenido mi independencia, contra viento y marea.

Lo: ¿Nunca se arrepiente de nada?
CL: ¡Oh, sí! Me arrepiento de no haber escuchado a mi madre, quien me dijo que no me pusiera crema en el pelo... ¡Podría haber podido mantener mis rizos! (Se ríe)

LO: ¿Qué hará en los próximos meses?

CL: ¡Voy a volver a Bután! Construyo los decorados de un teatro de cabaret. Rojo, por supuesto. 

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