Mujer

Malena Sánchez: “Soy del mar”

Dice la actriz sobre su destino favorito, en un año que pretendía dejarla quieta. Trabajo personal, lectura, repensar los vínculos y pensarse, entre lo más valioso del 2020.
Reading time 9 minutes

Luego de pasar casi todo el 2020 encuarentenada, Malena Sánchez siente que salvó el año. Trabajó para una actriz: para ella misma. Se encerró, no actuó, se conoció, paró. 

Debutó en un escenario hace 20 años. Pisó un set de grabación por última vez en marzo pasado, en Uruguay. Dos meses antes de eso, quién no hablaba de Francesca, su personaje en la novela Argentina, tierra de amor y venganza. Y de todo lo que comparte en su Instagram con 402000 seguidores, con posteos de 48000 likes, con fotos pura sangre generacional, mucha amistad en plano americano, ropa hermosa, selfis a solas con su piel. Malena Sánchez tiene esa suavidad de diva poderosa a lo Marion Cotillard.

La pausa obligada por la pandemia ahora, el acelere feminista de hace dos años por la votación por el aborto legal y la aparición espontánea de movimientos como Actrices Argentinas guionan sus ideas con esa espontaneidad y pasión de quien visita un lugar deslumbrante por primera vez. Desde el unipersonal involuntario en el que casi se convirtieron sus días, nos habla de libros, vínculos, amores, cultura, aborto, pachorras, contradicciones y libertad. 

¿Qué hace una actriz en cuarentena, sin filmaciones, teatros, tiras ni cines?

Hay mucha incertidumbre. Siempre la cultura queda en el último lugar del eslabón de prioridades. Tengo proyectos a confirmar, como una peli para filmar en la costa, pero hasta que el INCAA no abra sus puertas… Además, los protocolos son muy estrictos. Pero estuve haciendo mucho trabajo interior, de autoconocimiento, algo que para cualquier artista es muy importante. Empecé canto por zoom, por ejemplo: trabajé para mi actriz. 

En CABA se anunció que de a poco se vuelve a la actividad teatral en espacios abiertos... 

Es fundamental. La cultura está en estado de emergencia. Hay mucha gente sin trabajo que no puede comprar comida. Pero también hay mucho apoyo. Unes amigues venden bolsones de alimentos para familias del cine, las cuentas son @aada.arte y @plandeaccionarte, se puede colaborar con la causa, y además comprar bonos solidarios y ganarse piezas de arte hermosísimas.

El aislamiento te encontró filmando en Uruguay. ¿Te gusta viajar? ¿Extrañás?

Sí, me encanta. Con mis amigues estamos hablando de repetir uno de los viajes más locos que hice: cruzar la Cordillera a caballo. Fue muy zarpado, fui con los amigues de mi hermana cuando todes elles cumplían los 30: veintidós personas a caballo, cinco días viviendo en la montaña, durmiendo a la intemperie. Me encanta viajar. Soy del mar, pero también me gusta conocer más allá. Me puedo ir a lugares para probar sus comidas, por ejemplo.

“A los 20 pensaba todo el tiempo en lo que quería ser a los 30 o a los 40: quería ser madre. Me enamoraba y ya pensaba: ¿él será el papá de mis hijes? Parte de mi deconstrucción fue dejar de esperar cosas por mi edad”.

¿Seguís cerca del colectivo Actrices Argentinas? 

Estoy desde el primer día. Me modificó por completo. Empecé a ver todo con otra perspectiva. Nacemos en una sociedad capitalista y machista, todo lo miramos con esos ojos heteronormativos y patriarcales. Para mí fue como volver a nacer, deconstruirme para reconstruirme desde otro lugar. Más allá de lo personal, no puedo creer que sigamos discutiendo el aborto. El aborto es un derecho. Nadie te obliga a abortar, es una frase hecha pero mucha gente sigue creyendo que va a haber más abortos. Las estadísticas muestran que en realidad disminuyen cuando pasan a ser legales. Eso es lo primero, y también es fundamental la Educación Sexual Integral. Es un derecho y una obligación de la salud pública. Tiene que salir sí o sí, y tiene que ser ya. 

¿Cómo impactó esa deconstrucción en tus vínculos y elecciones de pareja?

Modificó desde cómo opino sobre otra mujer o varón, hasta las cosas de las que ya no me puedo reír. Me modificó para bien. Y en cuanto a los vínculos sexoafectivos creo que es necesario hablarlos siempre, incluso públicamente. Reconozco que lo hablo más de lo que lo llevo a cabo. Me pasé 29 años vinculándome de una forma, viendo a la mujer como una amiga, nada más, y al varón como posible novio. Incluso estoy cuestionándome esto de qué implica un novio, qué esperamos de eso, qué espera la sociedad de un novio. Te dicen: ¿pero estás de novia? ¿Por qué necesitamos un título, aferrarnos a roles? ¿El amor es un juego de roles? Trato de repensar cómo nos vinculamos en vez de qué lugar ocupamos. Siempre me cuestiono: si tu novio media hora antes de ir a tu casa te dice: “Che al final no voy, estoy recansado del laburo, perdón, nos vemos otro día” es un desastre, es una pelea. Si te lo dice una amiga le decís: “Ay, te reentiendo. Lo dejamos para otro día. ¿Querés que te mande la comida por Rappi?”. ¿Por qué tiene que haber tanto peso en la pareja, por qué no es más de goce y disfrute? Lo digo y lo nombro porque me cuesta llevarlo a cabo, no castigarme y aprender. Tengo que resetearme. Estas preguntas busco llevar a la práctica con mi actual amigovio.

¿Qué es lo más útil que hiciste en cuarentena?

Soy muy activa: si estoy en casa limpio, salgo a comprar, estudio un guión. Siempre encuentro algo para hacer. Me permití el no hacer, el estar, el quedarme mirando la nada. Leí más de 25 novelas, después me calmé. Entendí que era un momento de parar. Me sentí pachorra, me conecté más con la lectura que con lo corporal. Ahora me vino más la angustia, pero al principio esa incertidumbre me hacía disfrutar del día, de lo que tengo. 

¿Un libro para recomendar?

Las chicas de Emma Cline.

¿Qué es lo más inútil que hiciste en cuarentena?

Lo más inútil es estar con el teléfono en la mano. Navegar por las historias de Instagram es lo más inútil que hacemos. Es la aplicación de la mentira feliz. Pero tengo un autocontrol mágico. Bah, me puse el límite de una hora.

Pero hiciste vivos de Instagram. Dicen que equivalen a lo que antes eran las charlas eternas con una amiga a través del teléfono de línea… 

Cuando hablaba por teléfono de línea yo no me colgaba, ¡salía plata! No podía hablar sin fin. Creo que está bueno generar contenidos, charlas. En el ida y vuelta algo se aprende. Vi algunos vivos y escuché cosas piolas. 

¿Tenés planes para fin de año?

Es difícil, no depende de nosotres. Este parate me movilizó un montón de cosas y me encanta. Me encanta que me movilicen cosas, ¡no que haya un virus en el mundo! Somos un desastre. Hicimos todo mal, eso no me encanta. Quisiera irme a Córdoba en el verano, mis papás viven allá. Si no puedo me iré al Tigre, o veré en el día a día. 

¿A los 29 años se piensa en el futuro?

A los 20 pensaba todo el tiempo en lo que quería ser a los 30 o a los 40: quería ser madre. Me enamoraba y ya pensaba: ¿él será el papá de mis hijes? Parte de mi deconstrucción fue dejar de esperar cosas por mi edad. Hoy la palabra futuro me dice: no pienses en mí, pensá en el presente. 

Tags

malena
sanchez

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas