Fashion Week

Lo mejor de los desfiles Alta Costura Primavera-Verano 2019

Y también lo más extraño. Desde la ausencia de Lagerfeld en la presentación de Chanel hasta la extravagancia de la pasarela multicolor de Margiela. Estos son nuestros momentos favoritos de las colecciones Alta Costura Spring-Summer 19.
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El traje de novia de Chanel: un maillot plateado con una gorra de baño a modo de tocado y un largo velo.

Alguien faltaba en Chanel

Karl Lagerfeld faltó a la presentación de su colección para Chanel debido a su gran cansancio, según informaron. Sin duda, debe haber trabajado mucho para un desfile tan impresionante que transportó a los invitados a un paraíso creado entre cuatro paredes. Esta vez, Chanel montó un resort caribeño dentro del Grand Palais de París. Mientras afuera las calles estaban nevadas y hacía frío, adentro del palacio la atmósfera era veraniega y las modelos caminaban alrededor de una pileta y entre palmeras. La escenografía no fue lo único impactante: el cierre del desfile fue un vestido de novia que en realidad era un traje de baño plateado, con bordados brillantes. La modelo, en lugar de lucir un tocado clásico o una coronita, llevaba una gorra de baño con un largo velo estilo catedral. Chanel probó, de esa forma, que usar un vestido de novia convencional no es la única manera de caminar hacia el altar. Fue una lástima que Karl no estuviera allí para disfrutar en vivo los aplausos del final.

Lágrimas y diversidad en Valentino

El show de Valentino fue inolvidable. El desfile reunió a más de 40 modelos de distintas etnias que habitualmente no se ven sobre las pasarelas y ninguna de ellas era blanca. Fue el casting más diverso que la casa de modas haya tenido en su historia. Y la ropa era maravillosa, claro. Encaje y flores que se alternaron con estampados sofisticados y con tul, una paleta pastel pero nada naif y vestidos cortísimos. Para sumarle impacto al  espectáculo, Naomi Campbell regresó a la pasarela por primera vez en catorce años. Céline Dion lloraba en la primera fila. No sabemos bien por qué, pero tal vez, con cada pasada, por dentro cantaba "my heart will go on and on".

Iris Van Herpen y sus ilusiones ópticas

La colección de la diseñadora holandesa estuvo inspirada en la cartografía del cielo y en la astrología, y eso se notó especialmente en el movimiento de los vestidos. Semejantes a las alas de las mariposas, a mapas topográficos y a criaturas marinas, los vestidos de Iris Van Herpen se abrieron paso por la pasarela, fluyeron y rebotaron, y trasladaron a los espectadores al futuro. En una fabulosa mezcla de moda, ciencia y arte, el espectáculo dejó al público asombrado de cómo la ropa podía moverse de esa manera. Muchos de los equipos llevaban accesorios impresos en 3D y joyas metálicas.

Givenchy apostó al látex

Clare Waight Keller sacó a Givenchy de los jardines floridos y llevó a la marca de alta costura directo al futuro. Calzas de látex y blusas de encaje combinadas de una forma bella y transgresora, con siluetas perfectas, moldeadas por expertos. Uno de los puntos más llamativos fue el de los enormes moños en la espalda, como si fueran alas. Si la diseñadora inglesa decide hacerlos más grandes en las próximas colecciones, tal vez haya que ampliar la salida a la pasarela. Por último, la maquilladora Pat McGrath hizo un trabajo excepcional con los looks de Givenchy, especialmente, con las mitades de las caras maquilladas con glitter.

El mensaje de Viktor & Rolf

Esto sí que fue extraño: vestidos con forma de cupcake con volados de tul e inscripciones enormes: "No soy tímido, no me gustas", "Quiero un mundo mejor" o "Amsterdam", en letras como las de los banderines deportivos, bordadas por encima de una gran hoja de marihuana. ¿Qué significó todo eso? Viktor Horsting y Rolf Snoeren, los creadores, hablaron por internet luego de presentar su colección Primavera-Verano 2019 y explicaron su idea: dijeron que hicieron un mix de vestidos con reminiscencias antiguas con otros modernos para exponer la banalidad de las redes sociales. Los diseños que presentaron se convirtieron en memes virales, eso sí que es seguro.  

Astrología y flores en Schiaparelli

Tafeta, fantasía y estrellas. El show de la maison Schiaparelli fue sensacional. Con estampados locos, diseños botánicos y botas de cowboy, toda la colección fue asombrosa. La astronomía, la astrología y las flores eran las cosas que atraían en su infancia a Elsa Schiaparelli, la gran diseñadora italiana que murió en 1973. La colección Primavera-Verano 2019 recordó aquellas inquietudes de una forma teatral, porque Bertrand Guyon y Katie Grand, al frente de la marca, trajeron las pasiones de Elsa de regreso a la pasarela en una puesta extravagante. La modelo británica Erin O'Connor cerró el desfile con un vestido de tul en capas que ocultó su avanzado embarazo.

La decadencia salvaje de Galliano para Margiela

Para resumir la colección Margiela creada por John Galliano en una palabra: rocambolesco. ¿Dos palabras? Rocambolesco y chic. El ex diseñador de Dior  subió a la pasarela a sus modelos con vestidos largos ceñidos al cuerpo, como tubos que restringían todo el movimiento de los brazos, y las hizo caminar entre graffittis, caniches azules y espejos que repetían las imágenes hasta el infinito, como un enorme caleidoscopio. Fue su manera de exponer la complejidad de sus piezas. Galliano deconstruyó y reconstruyó el estilo clásido de Margiela de una forma delirante, pero también hubo espacio para los neutros, los pantalones ajustados, los blazers y los zapatos de charol. 

Armani nunca defrauda

Profundamente arraigada en el art deco, la colección Armani Privé fue aplaudida con total justicia. Los vestidos rectos, en tonos de rojo y azul que imitaban la laca pulida, fueron inspirados en la película El conformista, de Bernardo Bertolucci (1970), que retrató la atmósfera glamorosa de la Italia de la primera mitad del sigo XX. De hecho, toda la presentación de Armani en el Hotel d’Evreux en la Place Vendôme, en París, fue cinematográfica. Las modelos avanzaron al ritmo de una música lenta que le permitió al público observar con atención los largos vestidos plateados de cuero de alto brillo, con lentejuelas y con piel de reptil. El espectáculo terminó con conjuntos de lentejuelas negras que parecían texturas líquidas, y un traje de novia completamente blanco. Uma Thurman, Dakota Fanning y Juliette Binoche aplaudieron desde la primera fila.

Van der Kemp y su reciclado ecofriendly

RVDK les dio a los tejidos usados una segunda vida en esta presentación en la que no pareció existir un tema general, salvo el del reciclaje. Considerada como una firma de mediana costura, no de alta, Ronald Van Der Kemp compró géneros para su colección por todas partes: en la venta por el cierre de un molino francés, telas que estaban destinadas a convertirse en pantallas de lámparas e, incluso, los saldos de los tejidos de una fábrica en la India. Debido a que el diseñador solo conseguía algunos metros de cada tela, la suya es una colección de piezas únicas. Los trajes son singulares y exclusivos y, pese a que nacieron de la reutilización de materiales, no dejan de ser chic.

Gaultier quiere seguir navegando

A Jean Paul Gaultier siempre le atrajo la onda marinera. Las botellas de sus fragancias y sus equipos de alta costura están inspirados en los uniformes de los hombres de mar. Y esta vez no fue la excepción: blazers cruzados azul marino y tops y blusas con rayas azules y blancas. Sin embargo, lo que podría haberse sentido redundante y demasiado visto, se volvió refrescante cuando los espectadores se embarcaron en un viaje alrededor del mundo. Gaultier propuso siluetas sueltas que conviven con las cinturas bien marcadas (ya sabemos que JPG ama los corsés) y vestidos con telas vaporosas que parecían medusas, como el vestido de novia del final, modelado por Anna Cleveland, hija de la supermodelo de los años 80 Pat Cleveland.

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