Mujer

Mariana Di Girolamo y su camino hacia la alfombra roja de Venecia

Esta chilena estudiaba obstetricia cuando descubrió su vocación actoral de manera fortuita. La película Ema le cambió la vida.
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Hace poco más de un año, esta muchacha de acento transandino y apariencia frágil era una desconocida fuera de Chile. Ahora, en la pantalla de la plataforma cinéfila Mubi, dispara un  poderoso lanzallamas contra el horizonte de Valparaíso. Le gusta jugar con fuego: aceptó el riesgo de filmar sin casting, guion ni ensayos, bailar Stravinsky y perrear reguetón a las órdenes del cineasta Pablo Larraín, y hasta se empeñó en rodar la escena incendiaria de Ema en lugar de su doble de riesgo. Así de singular fue el camino de Mariana Di Girolamo a su primera alfombra roja en Venecia.

“Yo sabía que me quería ver espléndida en el festival. Siempre me ha gustado la indumentaria, del vestuario”, cuenta por videollamada desde Santiago, donde retoma el ritmo y los proyectos que la pandemia había dejado en pausa. La metamorfosis de Mariana para el estreno mundial de Ema corrió por cuenta de Paco Casado y José Juan Rodríguez, la dupla de estilistas favorita de las celebridades españolas. “Viajé a Madrid y allí, por primera vez, me tenían un perchero con un Balmain, unos Gucci, un Alberta Ferretti, que fue el que finalmente usé. Estaba fascinada”.

Ema le cambió la vida. “Pablo me convocó, nos juntamos en un café, me planteó brevemente el proyecto y me avisó que iba a depender también de otros proyectos y que había otras chicas. Al rato me llamó y me dijo: ´Mariana vamos a hacerlo y quiero que seas la protagonista. Y vas a tener que ponerte a entrenar porque Ema es bailarina´”.

Tomó clases de danza contemporánea y danza clásica mientras terminaba de grabar una tira para televisión y se lanzó al rodaje casi a ciegas, con Gael García Bernal como compañero. “Así fue: conocí a Gael el día anterior, en Valparaíso. Tuvimos una instancia de conversación muy amena, muy necesaria, y al día siguiente éramos ‘marido y mujer’ y nos decíamos las barbaridades que nos decimos en la película. Fue un trabajo en el aquí y ahora. Las líneas nos iban llegando a último momento y eran escenas- isla. Después Pablo armó la película. Creo que la podría haber armado de mil maneras, pero esa fue la historia que quiso contar. Y a mí me pareció fantástica”.

Hija, nieta, sobrina y prima de artistas, hace no tantos años estudiaba obstetricia. Descubrió su vocación actoral en un taller de teatro al que llegó de manera más o menos fortuita. “La biología me fascinaba y me sigue fascinando. Pero reprobé una materia y no pude con la frustración. Volví al año siguiente, como repitente, entré en una especie de depresión y de un día para otro dije: se acabó. Ahí vino el teatro”.

Figura reconocida de su generación, a los 29 años transitó la pandemia con colaboraciones en los streamings de su “pololo”, el músico y DJ Sebastián Román, hizo radioteatro y protagonizó la experiencia dramatúrgica por WhatsApp Amor en cuarentena. Su próximo estreno, La Verónica, película experimental de Leonardo Medel, está en la grilla de San Sebastián.

Mientras tanto su carrera sigue con La jauría, la serie dirigida por la argentina Lucía Puenzo que estrenó Amazon en julio. Una historia que sitúa a su personaje, Sofía, en el centro de un grupo de estudiantes secundarias de colegio católico que hacen frente a casos de abuso y violación. Trabajar con Lucía Puenzo era un sueño, dice, desde la primera audición para el rol. “Me siento privilegiada. La admiro como mujer, como directora, como activista. Es generosa, cálida, entretenida, clara”.

 

Fotografías: Camilo Delpin 
Estilismo: Paulina Poblete
Maquillaje: Macarena Nuñez
Producción general: Jaime Aguilera - The Collective 

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