Moda

El impacto del brote en la industria de la moda argentina

Hablan los referentes del sector sobre medidas y estrategias.
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La pandemia de coronavirus y las medidas tomadas para contrarrestar su avance fueron un golpe para la industria de la moda nacional. El cierre de tiendas, la baja del consumo y la imposibilidad de vender generaron el debilitamiento de su estructura y la necesidad de más acciones. Frente a este nuevo escenario, referentes de las cámaras y organizaciones del sector dan cuenta de las dificultades y de las estrategias para hacerle frente a las consecuencias del brote.

“El punto más determinante es que tenés un negocio con cero ingresos”, sostiene Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI). A la realidad que afrontan quienes no brindan productos considerados esenciales se le suma un agravante: “El capital de trabajo está puesto en ropa que no se vende en otra temporada. Eso genera una situación de crisis estructural”. Si bien se habilitó la venta online, una ayuda para las firmas, eso equivale solo a un diez por ciento de la venta total. 

En cuanto a la posibilidad de despidos, si bien hay un decreto que determina que no pueden llevarse a cabo por un período de 60 días, hay versiones que denuncian lo contrario. Sobre eso, Drescher declara: “No está permitido, lo impide la ley. Me parece que en este momento las marcas tienen que hacer un esfuerzo. El primer objetivo es sostener al personal”. 

La Cámara Argentina de la Moda, por su parte, declaró el estado de emergencia a través de un comunicado. “Lo hicimos para poner de manifiesto un sector que es mucho más complejo de lo que la gente imagina. Suelen perderse de vista muchísimos rubros como emprendedores, artesanos, peluqueros, maquilladores, manicuras, fotógrafos, modelos, comunicadores”, sostiene Francisco Ayala, director del organismo. En cuanto a las problemáticas que enfrentan a nivel general, afirma que entre los principales problemas están los alquileres, los sueldos, las cargas sociales, los  impuestos y los compromisos con los proveedores. 

“Está totalmente paralizada”, dice sobre la industria textil Luciano Galfione, secretario de la Fundación Protejer, organización dedicada a asistir y contener la cadena de valor agro-industrial. “Son en un 95 por ciento PyME que están pasando un momento complicado. La temporada de invierno  está perdida. Sin embargo, creemos que las medidas son adecuadas aunque involucren decisiones que no son fáciles”. De cara al futuro destaca un objetivo claro: llegar al día después. “Si no hay empresas, no va a haber trabajo; y entonces no va a haber consumo y así se hará un círculo vicioso que no va a funcionar”. 

Algunas compañías buscaron no parar y se reconvirtieron y comenzaron a fabricar insumos sanitarios: barbijos, tapabocas, camisolines. Protejer es una de las encargadas de coordinar a 30 empresas que producen elementos para el Ministerio de Salud. “Se trata de dar una mano como actores de la sociedad y de demostrar la importancia que tiene la industria. Además ayuda, aunque sea, cubrir gastos y pérdidas”. 

Desde la CIAI también generaron acciones para trabajar en conjunto. Convocaron a una primera reunión online de la que participaron 100 firmas, discutieron temas que conciernen a la coyuntura y reflexionaron sobre las perspectivas. “Como temas centrales se trataron el aumento de las ventas online y el tipo de producto que va abastecer el mercado: entendemos que habrá una inclinación a que sean menos efímeros, menos descartables; una concentración en aquello que tenga cierta nobleza  en sus elementos”, cuenta Drescher. 

En medio de la crisis, el apoyo, la unión y el trabajo en conjunto son las alternativas de la moda nacional para sobrevivir. 

Fotografía: Sol Abadi. Estilismo: Jorge León. 

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