Moda

El presente de Adrián Brown

Las dificultades que atraviesa desde la llegada de la pandemia y sus proyecciones para lo que resta del año.
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Las medidas que se tomaron para detener el avance del Covid-19 significaron una pausa para el diseñador Adrián Brown. Para él y para la mayor parte de la industria de la moda. Ni su metodología de trabajo ni las ocasiones de uso de sus piezas se ajustan a la dinámica del aislamiento por lo que no tuvo otra opción y debió hacer lo que el resto, quedarse en casa. Cinco preguntas para saber cómo transita este momento.

¿Qué ocurrió con la colección Otoño/Invierno?

Quedó guardada, solo se vendieron cinco vestidos antes del 18 de marzo. Los treinta restantes quedaron en la boutique. Por lo tanto, el balance de la temporada es negativo aunque sé que no perderá vigencia. Mis diseños tienen algo de clásicos y atemporales. Trato siempre de usar muchos colores y estampas, así no se marca tanto invierno o verano. Pienso que se podrán usar en la próxima estación.

¿Pudiste adaptarte a alguna alternativa de comercialización?

Es imposible en este momento. Son prendas que tienen una cierta sofisticación, que requieren de pruebas y ajuste. No se pueden comprar por internet. Los últimos tiempos fueron complicados, la gente compraba para un hecho puntual, salvo algunas clientas a las que les gusta atesorar piezas.

¿Qué nuevas estrategias pudiste aplicar en este contexto?

Innovar sería muy optimista en un futuro que es incierto. En un país y en un contexto donde los recursos son escasos, y la ayuda del Estado a este sector casi inexistente, la creatividad y las ganas de hacer son mi único motor. Entiendo que hay que esperar para no descapitalizarse más. Una alternativa en la que pienso es poner en marcha mi proyecto de integrar la moda con mi profesión médica: generar productos cosméticos y un espacio de tratamientos. Pero debo ser prudente y esperar.

¿De qué forma trabajás junto a tu equipo?

Estamos terminando algunos pendientes cada uno desde su casa. La colección Primavera/Verano ya tendría que estar en marcha. La tengo dibujada, pero faltan los materiales y la mano de obra. Lo que yo hago es casi artesanal, requiere una mirada cercana, correcciones y detalles que se ven en el proceso. Eso hoy es imposible.

¿Cómo imaginás el futuro cercano?

Lo veo complicado, lleno de incertidumbre económica, con personas con pánico a enfermar y sin perspectivas. No me veo diseñando ropa de entrecasa, pero sí para cenar con amigas y amigos. Tal vez por ahora no vuelvan las fiestas, pero los encuentros con unos pocos serán inevitables. Las medidas de aislamiento social sirvieron también para conectarnos más con nuestros seres queridos y aprender de lo que es indispensable para vivir. Ojalá nos permita replantear aquellas cosas que estuvimos haciendo mal. Es necesario encontrar una nueva manera de consumir, más consciente; es necesario que al comprar pensemos cuánto nos va a durar esa prenda y que tengamos en cuenta también la nobleza de sus materiales y las horas de trabajo detrás.

 

Fotografía: Max Klein. 

 

Fotografía: Fausto Elizalde. Estilismo: Federico Rolon.

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