Moda

Pablo Ramírez y una entrevista en cuarentena

El modisto argentino cuenta cómo transita la pandemia y las alternativas que implementó para su etiqueta.
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No es la primera vez que Pablo Ramírez navega con viento en contra en los 20 años que lleva con su marca. Adaptarse fue su clave y esta no es la excepción: puso en práctica acciones para enfrentar el aislamiento obligatorio decretado por el coronavirus que incluyen venta online personalizada y envíos sin cargo. Las claves de su plan.

¿Cómo atraviesan esta crisis?

Somos una PyME y como tal esa capacidad para responder y adaptarnos forma parte de nuestro ADN. Cumplimos 20 años en el mercado y superamos múltiples desafíos, propios de la industria de la indumentaria y comunes a todos los argentinos. Desde el principio, mi proyecto se basó en crear un estilo clásico, elegante y austero; piezas útiles que trasciendan en el tiempo, sin distracciones en tendencias efímeras. De alguna manera, esto explica que, a pesar de que la pandemia modifica la forma en que la gente compra y viste, quien desea lucir prendas de Ramírez puede seguir haciéndolo.

¿De qué forma llevan adelante las ventas?

Estamos vendiendo la colección en la tienda online, que funciona desde hace más de cuatro años. Actualmente se sumaron nuestros clientes habituales del local de Recoleta y, con mucha satisfacción, estamos recibiendo una respuesta superpositiva en todo el país. Es notable cómo desde que comenzó la cuarentena cada vez más gente y más generaciones se aventuran y ganan confianza para comprar nuestras prendas por internet.  

¿Qué alternativas aplicaste en este contexto?

Como primera medida, realizamos envíos sin cargo a domicilio a cualquier punto del país. Además, sumamos el plan de 12 cuotas sin interés y nuevas herramientas para que las personas puedan conocer su talle y recibir un asesoramiento personalizado a distancia.

Si tenés que proyectar a futuro, ¿cómo ves la situación?

Lo que siento en este momento es que hay dos formas de vestir. La primera tiene que ver con la vida dentro del hogar, donde nos vestimos para nosotros y donde no existe la mirada del otro. Cuando sí, la vista es parcial, ya que nos mostramos desde un teléfono o una computadora. La segunda tiene que ver con salir a la calle, con nuevas necesidades de protección y normas. Ambas representan un desafío y una oportunidad.

Fotografía: Val & Musso. 

 

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