Belleza

Lanzamiento Rapsodia

Una marca que se recrea a sí misma y un aniversario que trae notas perfumadas. Sol Acuña y Josefina Helguera, gestoras de esa alquimia.
Reading time 7 minutes

Rapsodia cumple veinte años. Ya pasaron dos décadas desde que Sol Acuña y Josefina Helguera sacaron a la venta esos jeans con alas bordadas que se volverían signo de una época. Ser una marca de tanto tiempo tiene un sentido especial en el contexto de un país como Argentina, en el que el diseño con valor agregado siempre debe pelear su lugar. Rapsodia no solo logró sobrevivir, sino que además se convirtió en una de las pocas etiquetas nacionales con tiendas en América Latina. El año de festejos es un buen momento para anunciar el lanzamiento de Indie, su primer perfume, y el primero que Puig, la empresa de moda y belleza con sede en Barcelona de más de un siglo, desarrolla junto a una marca local. La compañía que consagró al diseñador Paco Rabanne al llevarlo al mundo de las fragancias y que años después creó junto con Carolina Herrera su mítico 212 es la que en los últimos meses trasladó a sus narices a las oficinas de Rapsodia en Victoria, provincia de Buenos Aires, para producir juntos un perfume que ya huele a éxito. “¡Que talentosos son! Nos interpretaron tan bien”, asegura Sol mientras acerca el resultado de estos meses de trabajo conjunto. “Para nosotras fue un honor, más cuando uno ve el profesionalismo con el que se hace todo”, agrega Josefina.

¿Sintieron como un reconocimiento ser la primera marca argentina con la que hacen un perfume?
Sol:
Yo no sabía que éramos la primera, nos hizo sentir muy honradas; además de que el proyecto nos fascinó. Por otro lado, a partir de la madurez que alcanzamos, fue importante trabajar con gente que nos interpreta y es responsable. Nosotras siempre nos tomamos muy en serio esto: cada paso que dimos fue meditado y evaluado, nada quedó al azar. Aunque a veces parezca que las cosas salen de taquito, somos muy exigentes en todo lo que hacemos.

¿Era algo que tenían pendiente? 
Josefina:
Siempre tuvimos la intención, pero no sabíamos cómo iba a darse. Buscábamos algo que nos representara, porque Rapsodia es una experiencia que involucra todos los sentidos. Cuando entrás a una de nuestras tiendas, te encontrás con una imagen, con una música, con un clima… es como un viaje. El perfume tiene un lugar fundamental: queríamos que se percibiera esa fusión de lugares lejanos, de Oriente, Occidente, feminidad, rebeldía, libertad. 

Rapsodia logró ampliarse a distintas categorías. ¿Era el plan?
Josefina:
Lo que pasa es que siempre estuvo muy comprometida con el lifestyle y eso tiene que ver con nosotras. Empezamos haciendo ropa para mujeres, pero cuando tuvimos hijos quisimos incluir diseños para chicos. Y también pasó que a la gente le encantaban las tiendas, entonces llevamos eso que veían a una línea home. Y después entramos en health&wellness con la ropa de yoga.

Sol: Está buena la reinvención. Probar cosas estimula al grupo de trabajo y a la clienta. Claro que desde un lugar serio y preparado, porque también tenemos una estructura corporativa que no nos permite improvisar. 


FLUIR CON EL CAMBIO

Rapsodia creció muy rápido porque nosotras trabajamos a todo dar”, asegura Josefina. La fórmula que lleva a dos amigas y socias de una primera tienda en Las Cañitas a abrir locales en Chile, Uruguay, Colombia, México y Paraguay tiene como componente clave el trabajo, incluso en los momentos más difíciles. 

Empezaron con menos de 30 años, ¿se modificó su relación con la moda?
Sol:
Creo que la edad te va poniendo más sabia: te va ordenando las prioridades y vas encontrando caminos impensados. También va llegando gente más joven y te vas acomodando de otra manera. Un día mirás para atrás y te das cuenta de que estás bien con lo que hiciste, que no tenés nada que reprocharle a la vida. 

Uno de los grandes cambios de estos años fue la llegada de las redes sociales. ¿Cómo se llevan con eso?
Sol: ¡Uf! Siento que hay un exceso de información: hoy todo está disponible y así como está, pasa y se tira. Veo que todo es más efímero, no sé si se atesora como antes. Hay una lucha continua por la atención, que se convirtió en el bien más preciado. Es una cantidad de información que a veces me parece asfixiante; llega un momento en que me dan ganas de decir: “¡Basta! tiremos todo esto por la borda y volvamos a la edad de piedra”.

Josefina: A la vez, desde lo comercial, representan una oportunidad gigante. Hoy la operación más importante es la venta online. De repente, podés llegar al rincón más recóndito y no importa si hay una tienda o si el talle no está. Además, el costo que tiene no es siquiera comparable con la llave de un local y los gastos de la tienda, ¡es un cambio de paradigma! Estamos entrando en otra era, esto recién empieza.

¿Qué es lo más importante que aprendieron en estos años?
Sol:
Justo ayer hablaba de eso con Jose, le decía que los años me dieron la capacidad de convertir la tristeza más grande en amor. Me volví más vulnerable, más atenta a los sentimientos de las personas que tengo al lado, más empática... Siento que de esa transformación es de lo que estoy más orgullosa.

Josefina: Creo que las dificultades son las maestras. Pensándolo desde mi lugar, que soy muy trabajadora, llegó un momento en que tuve que volver a aprender. Tenía una compañía exitosa y estábamos en el mejor de los lugares, pero me faltaba algo. Ahí fue que me encontré con la alquimia interior, algo que suena a mística pero es física cuántica. Empecé a estudiar el proceso creativo para entender cómo transformamos y co-creamos nuestra vida y siento que Rapsodia es una prueba irrefutable. Si algo nos demuestra la experiencia —y los estudios que se hacen con clientas—, es que lo nuestro es mucho más que prendas: es una invitación a ser una misma. 

Texto: Lucía Benegas. 

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas