Arte y cultura

Cómo nos mata su mirada

La segunda temporada de Luis Miguel muestra la grabación de Aries, uno de los trabajos más emblemáticos del cantante mexicano. Vale preguntarse por qué es un disco tan bueno.
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Imaginar a Luis Miguel interpretando trap o reggaetón puede parecer ridículo, porque tendemos a asociar su música con estilos menos juveniles, más conservadores. Sin embargo, su cruzada emprendida con Aries podría leerse como un equivalente a aggiornar su propuesta. Repaso rápido: el cantante venía de cosechar un éxito enorme con Romance (1991), un álbum de boleros que lo llevó a realizar una gira extenuante que lo consagró como uno de los mejores intérpretes del género y uno de los solistas más importantes de la región. Pero él quería cambiar de dirección, afectado por los complicados vaivenes de su vida.

Ese backstage sentimental es el que muestra la segunda temporada de la serie Luis Miguel, producida por Netflix y supervisada por el propio artista, que en sus primeros capítulos exhibe el dolor por la búsqueda de su madre, las consecuencias de la muerte de su padre y la relación conflictiva con su entorno en general. Los episodios presentan dos líneas temporales –comienzos de los 90, mediados de los 2000– en los que el cantante se siente perdido por razones muy distintas. 

El trasfondo musical que acompaña a esos primeros noventas es Aries. No es casual que para agitar la previa del estreno, Diego Boneta, el actor que interpreta al astro mexicano, haya publicado en su Instagram una foto en la que aparece sosteniendo el arte de tapa de ese vinilo, sólo que es él quien aparece en la icónica fotografía de portada. 

Aquel retrato de Luis Miguel mirando a cámara (gesto seductor, remera blanca, el mentón apoyado en una de sus manos) ya es una imagen clásica, pura memorabilia pop: en muchísimas casas de Latinoamérica estaba ese disco, lanzado en junio de 1993, época de oro para el compact disc. Aries es emblemático no sólo porque trae algunos de los mayores éxitos de su carrera, sino porque su producción fue una de las más costosas para un artista latino.

Decíamos al comienzo que, con este trabajo, Luis Miguel buscaba acomodar su música a los tiempos que corrían. Eso ya se nota a los 15 segundos del comienzo, cuando unos bronces sutiles empiezan a sumarse a la base y, apenas después, aparece el riff dorado que da comienzo a Suave, cuyo estribillo parecía hecho a la medida de los estadios que el músico empezaba a conquistar: del romántico bolerista a un intérprete funk casi sin escalas entre medio.

El r&b, el soul y géneros más específicos como el new jack swing, eran los que se habían apropiado del pop anglo por aquellos años. Había un público que quería bailar. Michael Jackson arriesgaba con Dangerous, Madonna se entregaba al dance con Erotica y Prince ofrecía otra cátedra de buen gusto con su Love Symbol Album, el que llevaba su logo en la portada. Y si el genio de Minneapolis se escudaba en The Power Generation, su poderoso grupo de acompañamiento, ¿por qué no podría hacer lo mismo un intérprete como Luis Miguel?

Para la grabación de Aries, el artista contó con la participación de Tower of Power, una legendaria banda californiana especializada en dar su toque mágico a muchos artistas. En este caso, cedieron su canción Attitude Dance e incluso la volvieron a grabaron para la versión en castellano. El resultado es otro exitazo del álbum y otro clásico ganado para su repertorio en vivo: Qué nivel de mujer.

Aries se divide entre el ánimo bailable y las baladas. En este último terreno se destaca Hasta que me olvides, que al día de hoy es la que más reproducciones suma en Spotify, un poco porque es una de las mejores interpretaciones vocales que alguna vez se han grabado en la música latina, y otro poco porque la serie de Netflix le da una trastienda muy especial, que no vamos a revelar para evitar los spoilers. Pero es suficiente con decir que el autor original de la pieza es Juan Luis Guerra, uno de los tantos colaboradores de lujo –junto a otros nombres como Rudy Pérez, Kiko Cibrian y Juan Carlos Calderón– con los que contó el álbum.

Para los que aún conservan el disco en su versión física, mirar hoy las liner notes de Aries es encontrarse con un combinado de talentos impresionante, que explica su calidad. Su éxito posterior fue una feliz consecuencia, porque no se limitó al bolerista de voz sedosa y madura que había conquistado a un tipo de público (senda que de todos modos continuó con varios Romances más).

Aries amplificó su talento y lo llevó más lejos que nunca.

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