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El amor y los ideales en 5 preguntas

En pareja desde hace dos años, Connie Isla y Nico Lorenzón tienen mucho en común. Ella es cantante e influencer, él es modelo, actor y también influencer, aman el fútbol -lo juegan religiosamente todos los sábados-, y son referentes del veganismo y la sustentabilidad. No le tienen miedo al compromiso de militar en lo que creen.
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¿Qué es lo mejor de ser vegano?

Connie— Fui vegetariana ocho años, pero me alimentaba muy mal, poco variado, no probaba ni una legumbre. Cuando lo conocí a Nico, él llevaba una dieta súper balanceada y me fue sumando tips. Entonces me animé a ir un poco más lejos y hacerme vegana. El veganismo te lleva inevitablemente a que mejores tu relación con la comida en todo sentido. Tuve que aprender el valor nutricional de cada alimento y está buenísimo porque resignificás lo que comés. 

Nico— Ser vegano es un viaje de ida. Cuando empezás a informarte vas subiendo escalones y querés que el mundo sepa lo mismo que vos. No podés creeer que a nadie le importe, que nadie esté tomando medidas. Por lo general, arrancás siendo vegano por tu salud, después por los animales y entonces dejás de usar cuero, lana, de consumir fast fashion. El veganismo te atraviesa. Fue sin querer queriendo que nos transformarnos en referentes. No fue planeado. Teníamos una plataforma grande y decidimos empezar a contarlo.

¿Notaron algún cambio radical en el cuerpo?

Nico— Yo no porque tenía una dieta equilibrada. Sí bajé varios kilos al principio al dejar de consumir grasas saturadas. 

Connie— Yo tuve un cambio muy notorio con relación a mi voz. Antes era usual que me agarrara anginas, faringitis, laringitis tres veces al año. Ya era inmune a los antibióticos, me inyectaba corticoides cuando tenía shows para no faltar. Desde que soy vegana jamás me volví a enfermar.

¿Alguna vez les hizo ruido estar conectados con la moda -que es una de las industrias más contaminantes- y ser militantes verdes?

Connie–   Hay algunas que se ofrecen para vestirme, que sea su imagen, que colabore de alguna manera. Para que les diga que sí, no tienen que testear en animales, ni vender productos de origen animal, ni precarizar a sus empleados y deben ser responsables con su huella de carbono en todas las actividades que hacen. Y por supuesto no llevar ninguna bandera misógina. Últimamente les pido que también sumen alguna movida solidaria. Por lo general, se copan y les encanta. 

Nico– Desde que soy vegano les digo que no a un montón de marcas. Hace un tiempo que no hago campañas con prendas de cuero y si hoy viniera H&M a proponerme trabajar nuevamente con ellos diría que no. En su momento lo hice porque no era vegano ni tenía la información que tengo hoy. 

¿Y cómo es su guardarropa?

Nico– El 99% de lo que uso hoy es vintage. No recuerdo la última vez que entré a comprar a un local de ropa tradicional. Me gusta pensar que le doy una segunda vida a una prenda.

Connie– Yo tengo piezas de marcas de fast fashion que son viejas y que por supuesto me las sigo poniendo. No las voy a tirar, eso seguiría alimentando la rueda que contamina. También elijo prendas vintage o invierto en marcas independientes y sustentables. Estoy lanzando mi propia etiqueta, Vrote, y todo lo que hacemos es bajo la premisa del slow fashion: cruelty free, ética laboral, elaboración artesanal y siempre intentando apuntar a la sustentabilidad. 

Fotografías: Nicolás Vera. Estilismo: Jorge León. 

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