Mujer

Ellas brillan

Romina Zanellato ilustra y reivindica la historia de las mujeres en el rock argentino para crear memoria colectiva.
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Hace tiempo la periodista y escritora neuquina y sus colegas de LatFem –el medio local de comunicación feminista– discuten la importancia de crear memoria de todas las mujeres invisibilizadas de la historia. “No lograba apropiarme por completo de este concepto hasta que empecé a leer varios textos teóricos e investigar sobre las mujeres del rock argentino para escribir un libro”.

Después de editar su novela Entre dos ríos (2018), Romina Zanellato (36 años) inició este nuevo proyecto: Brilla la luz para ellas. Una historia de las mujeres en el rock argentino (Marea Editorial, 2020). Según dice: “Era el libro que esperaba leer, pero aún nadie lo había escrito”. Entrevistó a unas 50 músicas, artistas y periodistas para reconstruir la historia y evolución del rock desde los años 60 hasta el 2010. La trama se amplía con el escenario sociopolítico y económico del país, la situación de la industria discográfica, el avance del feminismo y también con el material fotográfico inédito del archivo personal de las artistas. 

Desde las primeras groupies, parejas de músicos famosos, coristas y compositoras noveles, hasta las instrumentistas habilidosas, aquellas que pudieron crear carreras solistas y de autogestión, el recorrido fue muy largo. Tiempo y sucesos se fueron encadenando para concluir con Marilina Bertoldi, la primera mujer roquera de toda la historia en ganar el Gardel de Oro (2019). Si como dice la antropóloga Mónica Tarducci, “contar una historia de las mujeres es siempre narrar un relato a contrapelo”, Zanellato se sumerge y echa luz sobre aquellas artistas geniales aunque totalmente desconocidas que fundaron las bases del rock, además de dar a conocer a las que fueron pioneras en incursionar en prensa, fotografía, dirección e ingeniería de sonido de ese género musical.

¿Qué fue lo primero que descubriste cuando comenzaste a investigar? 

A medida que iba enterándome de historias fascinantes de artistas como Cristina Plate, Mirtha Defilpo, Pat Pietrafesa o Diana Nylon, fui construyendo una línea de tiempo para conocer los patrones culturales y el contexto, ya que debía entender cómo era ser joven en cada época. Este libro fue como ir a la universidad. Hoy aún no se conoce bien quién es Gabriela (Parodi) o Carola (Carolina María Fasulo) o Liliana Vitale o su madre, Esther Soto. Su importancia es indiscutible, pero muchas veces estuvieron relegadas al lugar de musas o familiares de músicos y sus obras no obtuvieron el reconocimiento que se merecen. 

¿Por qué elegiste para el título una canción de Luca Prodan?

El libro tiene una postura muy contundente y preferí algo más poético. Luca es el roquero más feminista de todos y lo amo con locura, entonces me gustó ese juego de palabras. Correr el foco, literalmente, de la canción (“Brilla tu luz para mí”) y que ya no estuviera puesto sobre los varones; que la luz finalmente brillara para ellas. 

¿Qué aspectos comunes encontraste entre las músicas de las últimas seis décadas?

Todas reconocieron que a partir de 2015 y del movimiento feminista Ni Una Menos, en una revisión de sus vidas y de sus carreras, vieron que habían sufrido discriminaciones, menor acceso y oportunidades que sus colegas varones y un trato hostil por parte de los medios de comunicación. Por otro lado, manifestaron que habían sentido inseguridad con respecto a su talento, una completa resignación al saber que sus discos no tendrían una gran repercusión. Eso me resultó bastante triste. Pero también demostraron una capacidad increíble de autogestión. 

¿Cuáles son las principales deudas que la historia tiene con ellas?

La más grande es la del respeto y la reivindicación. En principio, reconocer que sus carreras existieron y darles el acceso a la difusión de su obra. Me encantaría que mucha gente leyera este libro y las buscara en Google, al menos para conocerlas. Lo que decanta de esta investigación es que hubo mujeres talentosas en todos los ambientes pero que, mientras la industria crecía y la toma de decisiones estaba a cargo de hombres, a ellas se les fue poniendo coto y no les fue posible vivir de la música.   

El libro explora además la tensión y el movimiento feminista de cada época. 

Para entender su situación hacía falta cruzarlos. En los 60 y 70, el feminismo estaba ligado a una élite de académicas que pensaba sus opresiones desde su lugar de mujeres blancas de clase media. Entonces, dentro del progresismo del momento, estaba mal visto;  me comentaban que era casi una mala palabra. Luego, a principios de los 80, la ola feminista se volvió más rupturista y muchas de ellas no se identificaban con un movimiento que dividía a mujeres de varones. Las primeras feministas activistas fueron lesbianas: Sandra Mihanovich y Celeste Carballo, cuando marcharon en el 89 con la bandera de la Comunidad Homosexual Argentina, y después las punk. Lo importante era salir a conquistar espacios. A muchas de ellas no les interesaba enunciarse feministas, pero sus acciones fueron aún más poderosas que las declaraciones.

¿Cuál es el mayor aporte que están haciendo las generaciones jóvenes?

Nuestra generación se dio cuenta de que no había que luchar por un espacio dentro del que está dominado por varones, sino lograr un público propio ajeno al de las discográficas. Las artistas heredaron varias enseñanzas de las que abrieron el camino en los 90 como Rosario Bléfari, Paula Maffia, Barbi Recanati o Andrea Alvarez. Lo primero es definirse a partir de la habilidad de su instrumento; tener capacidad de autogestión y saber trabajar en red con otras mujeres.  

¿Y por qué decidiste incluir en el libro el juicio por abuso sexual a menores a Cristian Aldana, cantante de El Otro Yo?

Porque revolucionó la idea del ídolo sobre la cual se construye el mito del rock. Cambió la forma de relación entre público y artista. Y lo más importante fue que presentó el debate y un antecedente. Eso me parece que está entre las cosas más relevantes que logró el feminismo dentro de la música, antes de que saliera la ley de cupo femenino en eventos musicales.

El libro estará disponible a mediados de noviembre en librerías de la ciudad de Buenos Aires y en todas las plataformas digitales en formato ebook. A fin de ese mismo mes estará en todo el país. 

Fotografía: Germán Romani

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