Mujer

Toda una generación: cinco mujeres sub-27, tan iguales como distintas

Bianca Curia, Jennifer Parker, Sofía de la Vega, Agustina Cabaleiro y Taty Santa Ana cuentan sus historias y sus luchas.
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¿Qué lugar ocupa el feminismo en sus vidas? ¿Qué significa para ellas la sororidad? ¿Cómo se relacionan sexoafectivamente? ¿Cuál es la lucha que llevan adelante? ¿Qué rol juegan las redes sociales? Convocamos a cinco mujeres con menos de 27 años para que respondan estas y otras preguntas, pero, sobre todo, para que cuenten las batallas que libran en sus vidas cotidianas: lo que las une y lo que las diferencia.

Algunas son militantes activas de una causa y otras espectadoras, pero ninguna es ajena a lo que atraviesa su generación: la igualdad, la diversidad y la inclusión son tópicos que se repiten en los distintos discursos.

Bianca Curia - Bomber JT, vestido adidas, corazón Cabinet Oseo.

Bianca Curia (23)

Las redes sociales cambiaron todo en la vida de Bianca, que está terminando la carrera de montaje cinematográfico en la FUC. Cuando era una preadolescente editaba videos musicales en YouTube recortando secuencias de dibujos animados y, mucho antes del furor por los youtubers, llegó a tener un puñado de seguidores que celebraban su arte.

Esa comunidad virtual e internacional no solo le permitió acercarse a la que iba a ser su carrera o conocer a un montón de gente de todas partes del mundo (como su mejor amiga, una rusa que vive en Alemania), sino que le abrió la cabeza para temas que atraviesan su vida hoy, como la música —su proyecto más pasional—, el feminismo y el universo queer.

Para ella, los dos últimos tópicos no pueden pensarse separados. “Me considero pansexual y me siento muy cómoda en el ambiente gay: toqué un par de veces en espacios queer; si salgo a bailar, voy a fiestas gay. Tengo amigas mujeres cis, pero también muchas personas que quiero son no binarias, agénero, trans y para mí todas forman parte de la misma lucha”, explica. “Soy feminista, pero a veces siento que se desvía demasiado la discusión. Que no hay diálogo”. También le hacen ruido ciertas consignas. “Nos vemos obligadas a estar empoderadas todo el tiempo. Está buenísimo tomar poder para participar e impulsar cambios en la sociedad, pero tampoco creo que la idea sea ser siempre la mujer maravilla”.

Taty Santa Ana - Campera IMIXX, pantalones JT, zapatillas Nike.

Taty Santa Ana (22)

Es música, productora, emprendedora, futura licenciada en Gestión del Arte y la Cultura y una de las creadoras de la Triple F, la Federación de Freestyle Femenino. Este estilo es una vertiente del hip hop y dentro suyo se generan las famosas Batallas de Gallo, algo que hasta hace poco tiempo estaba reservado a los artistas masculinos. Lo que creó Taty con sus socias es la primera competencia profesional de habla hispana exclusivamente para mujeres. Desde ese espacio, fomenta la profesionalización del género y trabaja contra la violencia y la misoginia.

“Creo que lo más importante de nuestro rol es generar un espacio para que las pibas y los pibes sean felices, puedan liberarse y sacarse los estigmas. Impulsar desde el arte y la cultura algo que te saca de lo cotidiano, de eso que te sofoca, me llena el alma”, reflexiona.

A pesar de tener un trabajo muy centennial, su relación con la tecnología —jura— no es fluida; su vínculo con las redes sociales, ambiguo. “Soy un mix: curto muchos aspectos culturales y artísticos de los de una generación previa a la mía y estoy sumergida en la mediatización de este siglo. Escucho a Rosalía, Cazzu o Duki pero también mucha música de antes de los 90, como Charly García o Spinetta”.

Pero hay temas en los que Taty sí es una fiel representante de su generación. “El amor libre es sin duda una de las mejores cosas que se puede aplicar en la vida, no solo con las parejas, también con las amistades, las relaciones familiares y todo nuestro entorno”.

Agustina Cabaleiro - Campera JT y anillo Cabinet Oseo.

Agustina Cabaleiro (25)

“Hago cosas en internet”, responde con humor esta fotógrafa, modelo, creadora de contenido, licenciada en Publicidad, y militante del body positive y el activismo gorde. En su cuenta de Instagram (@onlinemami_), con cientos de miles de seguidores, tiene lasimple función de contar que no es necesario tener una belleza hegemónica para llevar una vida ¿normal? “Se nos imprime tanto el mensaje de que si tu cuerpo no entra en determinado estándar, vas a tener que dejar de hacer un montón de cosas, que mi misión va por ahí; que el mundo entienda que es posible llevar adelante tu existencia teniendo el cuerpo que tengas”, afirma.

Su interés por el activismo gorde y el body positive llegó de la mano del feminismo. Las primeras marchas de #NiUnaMenos, los debates en Twitter y la proliferación de información en Internet la empujaron a replantearse de qué manera se podían romper las estructuras que afirmaban que una mujer debía ser de determinada manera. Agustina parece muy segura, pero confiesa que el proceso de deconstrucción es constante. Sus militancias están unidas por un eje en común: poner en evidencia lo preestablecido. “Yo, como bisexual poliamorosa, por ejemplo, me dediqué a reescribir las reglas con casi todas mis parejas. La libertad que estamos logrando como generación no solo tiene que ver con no estar en una oficina todo el día, va mucho más allá”.

Sofía de la Vega - Buzo adidas, camisa Blue Sheep, pantalones Jazmín Chebar, zapatillas adidas.

Sofía de la Vega (26)

Hace un año se mudó a Buenos Aires desde su Tucumán natal. Es escritora, profesora en Letras y organizadora del Festival Internacional de Literatura Tucumán (FILT). Además, escribe poesía e investiga: acaba de ganar una beca del Conicet para estudiar la obra de la uruguaya Idea Vilariño.

La poesía es su métier —tiene publicados dos libros— y el rol de las mujeres, su obsesión. Es que el feminismo la atraviesa. Incluso, la atormentan las contradicciones que le plantea. “A veces me da vergüenza decir que soy feminista porque siento que me falta mucho para ser el tipo de feminista que me gustaría ser. Pero siempre participé en las marchas, mi actividad literaria está involucrada con la obra de las mujeres, y en mi trabajo dentro del festival me ocupo de que se cumpla el cupo femenino o de pensar el lugar que se les va a dar a las oradoras”.

Todo es aprendizaje y Sofía lidia con los dilemas. “Me gusta la belleza hegemónica —reconoce—. Siempre consumí moda, pasarelas internacionales, sigo a Kaia Gerber, Kendall Jenner, Gigi Hadid… Pero desde que tengo una amiga que está dentro del movimiento gorde cambió mi forma de ver el mundo. Dejé de tener una mirada hegemónica y normativa hacia los cuerpos disidentes. Me avergüenza pensar que antes la tenía”.

Jennifer Parker - Maxivestido Vanesa Krongold, botas Rapsodia, anillo Cabinet Oseo.

Jennifer Parker (23)

La militancia, el compromiso social y las ideas claras: estos tópicos identifican con otras mujeres de su edad a esta artista, modelo y activista afroargentina que, con su lucha, pone sobre la mesa un tema tan arraigado como invisibilizado en la sociedad: el racismo. “Está ahí lo veas o no –explica–. Está en la cultura del blackface, que es pintarles a les niñes la cara con corcho para el acto del 25 de mayo. Está en la naturalización de los insultos argentinos y en las formas de hablar, donde se incluyen frases como: ‘negro de mierda’, ‘trabajo en negro’, ‘negrear’, ‘denigrar’, etc. Y en negarse a aceptar que se esracista”.

Para ella, no hay margen posible: todas las personas blancas son racistas. “Va más allá de si una quiere o no serlo, es una estructura de poder que se ha usado históricamente para oprimir”. Lo que Jennifer plantea es incómodo. Pero en épocas de deconstrucción, propone desandar algunos caminos preestablecidos. “En época de las colonias, a nuestras ancestras no las trataban como mujeres: cumplían las mismas obligaciones que los varones negros, pero con el peso de parir y tener que llevar a sus hijos al campo para amamantarlos. La sororidad existe cuando una está dispuesta a sentirse incómoda en sus privilegios y ventajas”.

Fotografías: Juan Mathe. Estilismo: Marcela Rubini y Cecilia Alassia. 

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