Mujer

5 preguntas a Mía Flores Pirán

El feminismo, la belleza y la popularidad por nuestra chica de tapa.
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Mía Flores Pirán con camisa y chaqueta, Rapsodia; pantalón, Las Pepas; twilly, Hermès.
Fotografía: Hernán Cristiano. Estilismo: Cecilia Allassia.

Mia Flores Pirán, hija de Ginette Reynal y heredera del clan Blaquier, empezó como modelo a los 12 años, formó parte de la agencia internacional Ford y vivió un tiempo en París. Hoy sus intereses cambiaron. Su prioridad es Ramsés, el bebé que tiene con el director de cine Luis Ortega, mientras se hace lugar para estudiar teatro y francés. 

¿Cuándo empezaste a considerarte feminista?
Recuerdo que estaba en una clase de teatro y llegó una compañera llorando de emoción. Venía de la primera marcha de Ni Una Menos y yo me pregunté. ‘¿Por qué no estuve ahí?’. Y entonces empecé a participar de las manifestaciones, sumar a amigas, poner el tema sobre la mesa, reconocer a mis propios referentes. 

¿Sentiste alguna vez la tiranía de la belleza?
Me gusta mi aspecto. Lo digo después de mucho tiempo de pelearme con mi imagen, de haber sido sobre exigida a tener determinado talle, la piel perfecta, el pelo de tal color. 

¿Cuesta hacer una carrera internacional?
Cuando trabajé en París era muy joven. Me iba bien, pero me terminé volviendo porque no me banqué la exigencia. Había que estar muy flaca. Tengo una cuota de emocionalidad muy grande para un mundo donde no se necesita ni se busca eso.

¿Cómo te llevás con la popularidad?
Entiendo que la fama es un arma de doble filo, que requiere de mucha conexión con uno mismo para no perderse en la mirada del otro. Porque todos nos separamos, metemos la pata y cuando estás en una vidriera se torna muy cruel. La gente juzga sin medir. Si fuera verdaderamente popular sufriría mucho por tener que estar todo el tiempo protegiéndome.

¿Te pensás a futuro?
La maternidad me ayudó entender que hay que vivir el ahora: si llora al bebé hay que atenderlo ahora; si quiere comer, también; si quiere dormir, lo mismo. No puedo proyectarme ni diez minutos y agradezco haber entendido eso. Me hizo bajar mil cambios y reducir la ansiedad. 

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