Moda

Moira en las pasarelas del mundo

Hoy su casa está en París y su circuito principal en la Alta Costura. Es modelo de calce de las colecciones de Chanel. Eso significa que Virginie Viard, la Directora Creativa de la maison, arma los diseños con sus medidas. Testimonio de una chica que fue tras su sueño.
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De Carlos Casares a Capital Federal y de allí a París, con algunas turbulencias iniciales. Más que un plan de vuelo, la carrera de Moira Berntz pasó del despegue al ascenso sideral en solo cinco años. La modelo de ojos verdes y pelo largo ondulado empezó a los 17 años participando en los concursos de belleza de pueblos bonaerenses y saltó a la industria de la moda más exigente desfilando para Saint Laurent en los Jardines del Trocadero en París y recorriendo las galerías del Grand Palais vistiendo los trajes más exquisitos de Alta Costura de Chanel. 

Durante su adolescencia trabajaba de moza y viajaba a la capital en los días franco. Quería ser modelo, pero las oportunidades todavía no llegaban. Hasta que, en sus palabras, se le fueron “alineando los planetas”, o mejor dicho, las personas que necesitaba para llegar hasta donde está ahora. El fotógrafo Tommy Abad la presentó a una agencia. La modelo brasileña, Linda Helena, fue el nexo con su representante actual, Emiliano Mocchiutti, quien la hizo conocida en Argentina y luego armó sus contratos internacionales. 

De rasgos suaves y una simetría facial inquietante, esta belleza de metro setenta y seis pasó de ser rechazada en castings porteños por ser demasiado delgada a tener su primera temporada en los desfiles en París para Saint Laurent, Chanel, Dior, Sacai y Giambattista Valli. De llorar en un evento en Uruguay por sentirse “sapo de otro pozo” a hacer fotos para la tienda digital de Louis Vuitton, y contar a Zara y Net-A-Porter entre sus clientes. De pensar en volver a su pueblo a estudiar, a estar en los procesos de desarrollo de las colecciones de Chanel, con su Directora Creativa, Virginie Viard. Dicen por ahí que lo bueno tarda en llegar y que lo que cuesta, vale doble. 

L´Officiel: ¿Cómo es tu trabajo en Chanel?  

Moira Berntz: Desde que comencé, hace cinco años, hago pasarela para prêt-à-porter, Alta Costura y otros desfiles, y a partir de este año empecé como modelo de calce. Es increíble tener la posibilidad de ver desde adentro cómo se gestan las colecciones más prestigiosas del mundo, en qué se inspiran, y que Virginie me pregunte mi opinión sobre qué conjunto o botón me gusta más…Trabajar con las mejores costureras, unas señoras superprofesionales y amorosas que van armando las prendas sobre nosotras. Es un equipo grande, todos saben lo que tienen que hacer y lo hacen muy bien. 

L´O: ¿Y qué implica trabajar con Virginie Viard? 

MB: A diferencia de Karl (Lagerfeld), Virgi es un relojito. Llega al atelier a las 10 de la mañana como todos y a las 18 terminamos de trabajar, salvo que haya alguna emergencia o retraso en particular. Le gustan esa disciplina y los horarios fijos. Creo que al principio le costó encontrar su identidad, pero ahora ya se ve su impronta en las colecciones. Ese costado más dark, más bien rockero. Es una persona muy humilde y de perfil bajo, a la que realmente le interesás como persona. 

L´O: La pandemia te encontró en Buenos Aires y volviste a París seis meses más tarde. ¿Cómo viviste estos últimos tiempos tan extraños?

MB: Desde lo personal, me vino bien cortar un poco, aunque aproveché también el tiempo en Buenos Aires para hacer las campañas de Rapsodia y De la Ostia una vez que se liberó un poco la cuarentena. Pero después, entre viajes y desfiles pude descansar en México e irme a la playa me ayudó a conectarme conmigo misma, me hizo sentir bien. Estar descalza todo el día, con ropa bien simple, me alejó un poco de Moira modelo. Me hizo acordar a la vida en mi pueblo, en el barrio humilde donde me crié, y a una parte mía que había perdido en las grandes ciudades. Volví a andar por todos lados en motito, a charlar con la gente local, a practicar vela, yoga y meditar. Reconecté con mi creatividad y espiritualidad.

L´O: ¿Y desde lo laboral? 

MB: Me empoderó empezar a pensar en un futuro que no necesariamente tuviera que ver con el modelaje. Empezar a proyectarme como una mujer de negocios. Sé que tengo la capacidad y buenas ideas. Por otro lado, estoy feliz de que hayan vuelto los desfiles presenciales. No me divertía mucho la virtualidad porque el proceso era casi como el de un fashion film, de repetir tomas varias veces, todo el tiempo. Nada se compara con la vibra y adrenalina de las pasarelas en locaciones mágicas, y una mezcla del público general y gente importante de la moda mirándote mientras caminás. 

L´O: ¿Qué análisis hacés de tu carrera hasta el momento? ¿Estás conforme?

MB: Esta es mi temporada número quince en las Semanas de la Moda. Ya no soy una cara nueva, tengo 25 años. Mientras las modelos nuevas hacen toda la vuelta de castings por Nueva York, Londres, Milán y París, yo prefiero quedarme en Francia, que hagan la colección de Chanel con mis medidas, que me genera buenos clientes y estabilidad económica. En París estoy feliz, me encanta también trabajar en Alta Costura con Giambattista Valli. Me costó mucho llegar a donde estoy y creerme merecedora del lugar que me fui haciendo. Es loco porque para todo el mundo somos muy chicas todavía, pero acá madurás o la carrera te pasa por encima. No llegamos a los 30, pero viajamos solas por todo el mundo desde los 20 y somos muchas las que ayudamos a nuestras familias en Argentina. Entrás chiquita y salís siendo una mujer. 

 

Fotografías: Iván Resnik

Estilismo: Silvana Grosso

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