Arte y cultura

Murió Sergio De Loof, el artista indómito del under argentino

Falleció en el Nuevo Sanatorio de Berazategui. Estaba internado desde principios de mes.
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El artista y diseñador Sergio De Loof falleció este fin de semana en el Nuevo Sanatorio de Berazategui. Tenía 58 años. Estaba internado desde principios de mes tras sufrir un shock de asepsia generalizada. Su salud estaba frágil desde hacía tiempo. Durante el último carnaval ya había sido hospitalizado por un cuadro de EPOC agravado. En 1993 le diagnosticaron VIH y desde entonces sufrió varias descompensaciones.

En su vida, en su trabajo, De Loof siempre fue esa persona capaz de cruzar el diseño de moda, la ambientación, la performance, los desfiles, las artes plásticas, la precariedad y las estéticas de la industria cultural. La falta de prejuicios fue su sello. Se ve en sus obras, que están a la vista hasta el 26 de abril en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, que exhibe la muestra Sergio De Loof: ¿sentiste hablar de mí?, curada por Lucrecia Palacios.

Una de las últimas entrevistas que dio fue a L’Officiel Argentina, a 30 años de la apertura de Bolivia, el bar que creó y que revolucionó la escena under porteña con una propuesta fashionista de arte y “contra-costura”.

A continuación, extractos de ese mano a mano con la periodista Daniela Lucena.

Te apodan “el rey del under”. ¿Cómo era tu vida en 1989, cuando abriste Bolivia?

Nuestro Bolivia era parecido a un bar de la película La guerra de las galaxias, donde hay uno que tiene dos orejas, otro cuatro ojos, uno es una serpiente… ¡era tan diverso el ambiente! Había abogados, trans, artistas, intelectuales, un chico triste, de repente un conde: era una fauna, una cosa muy rara. Estábamos muy orgullosos. Se llenaba todos los días, se la pasaba muy bien.

¿Allí empezaste a hacer desfiles?

Sí y después vinieron Andrés Baño, Gabriel Grippo y Gabi Bunader. El lugar era como su casa. Bolivia fue hermoso, cálido y afectuoso con el cliente. Dábamos de comer un plato fijo por día. Había pastel de papa, locro, canelones, vino de damajuana. Cocinaba algún amigo que seguro no me cobraba, porque nunca nadie me cobró. Dormíamos ahí, limpiábamos nosotros. Veníamos todos de Bellas Artes, de haber ido al cine juntos. Parábamos en La Giralda y éramos todos hermanos.

¿Y cómo se te ocurrió ser artista?

No sé cómo llegué al arte. Después de salir del clóset y tener que trabajar de cualquier cosa, porque mi papá me obligaba, me metí en Bellas Artes, en la escuela Manuel Belgrano. Ninguno de mis parientes era artista, mis amigos del barrio tampoco. Pero algo debí haber escuchado sobre arte y creo que fue en la serie Fama, que me influenció mucho de adolescente. Me mostró un mundo posible, aunque sé que no queda bien decir que sos artista porque viste Fama (risas). No es muy Kuitca.

También MTV tuvo mucho que ver en tu generación, ¿no?

Muchísimo. Nosotros adorábamos MTV. En Bolivia teníamos BCC - Bolivia Canal Creativo. Divertidísimo. Se hacía en cassette y mirá lo pobres que éramos que el VHS era uno solo y se pasaba de mano en mano, te lo daban y a la semana lo tenías que devolver. Ahí tuvimos un programa de música y una novela que se llamaba Vanity. Después descubrimos lo que era el infinito fotográfico y la luz día, había que usar eso para que saliera bien. Entonces lo hacíamos al rayo del sol y con música de un grupo que se llamaba Soul II Soul o de Lisa Stansfield.

¿Cómo te definirías?

No puedo decirte que soy diseñador de moda, que soy pintor, que soy poeta, que soy decorador, director de cine o de teatro. Yo podría expresarme en cualquier rubro, ser vidrierista o wedding planner, todos los medios me ayudan, no tengo en cuenta el formato. Soy un artista, no importan las definiciones.

¿Qué es lo que más te interesa expresar?

Quiero divertir, inspirar, lujo, lujo, lujo, lujo, me encanta dar lujo. Que la gente vea películas que nunca vio, transmitir lo que viví, la música que conocí. Soy un artista que quiere educar, hacer reír, ofrecer varios caminos.

Imaginate que estás sentado frente a un grupo de alumnos que estudian Diseño de Indumentaria hoy acá, en Argentina. ¿Qué les dirías?

No sé qué dirán de mí en la universidad. Yo fui una vez a la UBA a dar una charla. Recuerdo que la gente era muy tímida. ¿Y cómo se puede ser tímido y ser artista? Entonces les hice un chiste: “Hasta que no se hagan invitar por Javier Lúquez, uno de los RR.PP. más importantes de la ciudad, no sigan creando”. Háganse amigos de Wally Diamante les diría. Saquen su animal, su locura o su elegancia, pero no sean tímidos. Ser artista y ser tímido es raro, al menos para mí.

Fotografía: Alejandra López. 

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