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Modelo de vida: Eric Schauvinhold, el argentino que desfila en silla de ruedas

Un accidente le impidió volver a caminar pero él siguió adelante.
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Fotos: gentileza Gabriel Machado.

 

Los talles plus size, las pieles con vitíligo y los géneros a contrapelo. Desde hace un tiempo la industria de la moda se permitió visibilizar eso que se denomina “contrahegemónico” y la historia de Eric Schauvinhold podría encuadrarse dentro de esa grieta, todavía delgada, que a veces se abre en el sistema.

Pasó su adolescencia en las canchas de básquet de Entre Ríos; un poco retraído, había encontrado en el deporte un motivo para levantarse temprano y no estar obligado a salir a bailar como el resto de sus amigos. Con sus casi dos metros de altura, le iba tan bien que estaba a punto de ir a jugar al exterior fichado por un cazatalentos. Pero un accidente automovilístico en el que se fracturó la columna y se lesionó la médula fue el punto de viraje de un destino que desde ese momento no paró de girar. Cuando le dijeron que no iba a volver a caminar pensó que se trataba de una pesadilla, pero a la semana ya entrenaba para apropiarse de su nuevo cuerpo. “Desde chico tuve una vinculación directa con los deportes, era hiperactivo y me interesaba el funcionamiento del cuerpo, el modo de explorar sus potencialidades hasta llevarlo al límite”. Esta conciencia ligada al cuerpo/máquina le hizo saber que la única manera de sobreponerse era trabajar sobre esa máquina, más aún en un país donde nada estaba adaptado a su nueva realidad. Para la rehabilitación tuvo que mudarse solo a Buenos Aires antes que sus compañeros y cursar el último año de la secundaria libre. Cuando terminó el colegio no tenía dudas, iba a anotarse en medicina, supone que impulsado por los resortes de su propia historia. Alternaba las cursadas con el deporte, al que sumó crossfit, natación y handcycle con una bicicleta adaptada.

Pero la vida le tenía reservada una vuelta más: esa máquina puesta al servicio de la resistencia se convertiría también en algo para mostrar. “Estaba yendo a la facultad y me cruzó en la calle el fotógrafo Gabriel Machado. Yo todavía me sentía herido interiormente, con la autoestima muy deteriorada. Me propuso hacer fotos, no sabía que las celebridades de Argentina habían posado para él. Acepté como un juego”. Machado retrató como nadie esa cicatriz que le surca la espalda, pero también la mirada que habla de esa otra cicatriz con la que tuvo que aprender a vivir. Publicó las fotos en sus redes sociales; a partir de ahí se abrió un mundo, no solo de likes, sino de propuestas, entre ellas, la de una agencia que se ofreció para representarlo como modelo en el exterior. “Pensé que era un chiste, hasta que me mandaron un pasaje para desfilar en Milán”.

La firma que lo contactó es Iulia Barton, la primera plataforma de moda inclusiva en el mundo, fundada por Giulia Bartoccioni. La compañía trabaja desde 2011 para transformar estas nuevas caras en modelos para pasarelas como las de las semanas de la moda de Milán, Nueva York y Roma. Eric pasó por esos circuitos con su silla de ruedas. Un tiempo después lo llamaron para filmar un comercial de shampoo para América Latina, donde compartió el protagónico con Diego Boneta. “Nunca había visto la serie de Luis Miguel, por eso lo traté como un compañero más. Después me explicaron quién era y no lo podía creer”.

 

Su caso se suma al de otros que tuvieron accidentes o malformaciones en sus miembros, pero lograron imponer un estilo singular en la moda. Entre ellos, la modelo y activista estadounidense Lauren Wasser, que después de sufrir una gangrena por TSS-1 (síndrome de shock tóxico) en las piernas como consecuencia del uso de un tampón contaminado, ya fue tapa de varias revistas y captó todas las miradas en las pasarelas con sus prótesis doradas. Viktoria Modesta, una cantante británica que se presenta como “la modelo del futuro”, fue cambiando su prótesis por piezas de arte únicas que le dan una apariencia de mujer biónica para resaltar esta idea de lo poshumano. Realizó una performance en los Juegos Paralímpicos de 2012 junto con Coldplay, y en 2014 fue convocada por el canal británico Channel 4 para un proyecto que promovía talentos diferentes.

Hoy Eric alterna la residencia en Anatomía Patológica del Hospital Ramos Mejía con los viajes. Además, evalúa ofertas para actuar. Sin embargo  dice que su prioridad es la medicina. En el hospital, él es quien interpreta los tumores, la primera persona que colabora en el diagnóstico de una enfermedad que va a marcar la vida de otro. Su sentido de la empatía le hace pensar que esa es su misión. “Tengo claro que mi exposición tiene que servir para concientizar sobre otro tipo de capacidades, sobre la manera de construir una sociedad más inclusiva”.

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