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El mocasín porteño tiene historia

El estilo de los mocasines Guido, los más tradicionales de Buenos Aires, sigue intacto desde hace más de 60 años. Modelos que se aggiornan sin perder calidad.

“Es el mocasín Guido de toda la vida”, sentencia Agostina Bagnasco (25), tercera generación al frente de la tradicional casa de zapatos. Su abuelo Luciano construyó en 1952 una marca que confecciona el tradicional mocasín porteño. Y añade: “Se sigue haciendo totalmente a mano. Se aprecia el trabajo en cada uno de los detalles. Por eso, no hay dos zapatos iguales”.

Un poco de historia

A mediados del siglo pasado sobre la calle Guido (de ahí el nombre) se abrió la primera tienda. Eran zapatos realizados a mano por un grupo de artesanos italianos liderado por Luciano Bagnasco, un inmigrante llegado del norte de Milán. 

En la tienda y en la casa central de la calle Quintana trabaja Luis, el vendedor más antiguo: lleva 49 años como empleado. “Empecé en febrero de 1969, cuando se inauguró esta casa matriz. Los vi crecer a todos”, cuenta sonriendo. “Pablo Bagnasco, padre de Luciano, ya era zapatero cuando llegó de Italia, pero se dedicaba más a la compostura. Don Luciano supo ir más allá y fomentó el mocasín en el uso diario”. 

Es una empresa familiar por donde se la mire. Máximo Bagnasco, segunda generación y padre de Agostina, está hoy al frente de la fábrica. “Todos los días mi papá repite lo que aprendió y heredó de mi abuelo: al terminar la tarea agarra cada zapato y lo revisa uno por uno. Ese también es un legado familiar”, cuenta Agostina. 

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Datos

Realizar una curva completa demora entre 4 y 6 semanas.

La fabricación de un zapato a medida puede tardar entre 7 y 15 días si el pedido es único y urgente.

Tradición: siguen usando el “libro de actas” donde se anotan los datos y los pedidos de cada cliente: contorno del pie, modelo de zapato, talle y tipo de horma.

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