Mujer

La vida es Linda

Con acento porteño por los cuatro años que vivió en Buenos Aires, esta brasileña cautiva las pasarelas del mundo. Tiene con qué. Gesto salvaje y cabeza abierta.
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La cresta de la ola está cerquita de la carrera de Linda Helena y tiene todo para subirse. Nació en Brasil pero, a pesar de compartir raíces con las tops Gisele Bündchen y Alessandra Ambrosio, pertenece a una nueva generación de modelos que responde a las demandas de una industria donde la diversidad manda y el estilo versátil cotiza en alza.

Tiene 21 años y ya desfiló para Chanel, Hermès, Versace, Giambattista Valli y Saint Laurent, por citar algunas de las más importantes. También hizo campañas gráficas y trabajó para Tom Ford, Porsche y Fenty, la marca de Rihanna. Linda es imparable. En lo que va del año tomó más de setenta aviones. Su primer viaje fue a los 16. Si la obligan a elegir el peor momento de su carrera, lo ubica ahí, en esa estadía en París, donde no conocía a nadie y solo hablaba portugués. “Extrañaba mucho a mi familia, no tenía estabilidad financiera ni creía en mi potencial”, dice desde Nueva York, donde vive la mayor parte del año.

Cuando empezó a confiar en lo que podía dar sobre la pasarela, el mundo se abrió para ella. Pero antes de repartir su existencia entre las grandes capitales de la moda, hubo una ciudad que funcionó como trampolín: Buenos Aires. Si bien no es el camino habitual de una chica que creció en un país con una industria desarrollada y, por consiguiente, mejores oportunidades, a ella le funcionó. Después de su debut en Europa, que duró seis meses, se mudó a Argentina, donde vivió cuatro años –un poco por trabajo, otro poco por amor–. Aquí aprendió castellano (tiene un acento aporteñado casi perfecto) y conoció a su agente, Emiliano Mocchiutti, responsable de Look 1, hoy su agencia madre. “Emi me mandó a Nueva York y fue ahí donde me vieron los de Yves Saint Laurent y me contrataron como exclusiva para la siguiente semana de la moda y para dos de sus campañas. Buenos Aires fue una escuela para mí. Estoy muy agradecida”.

Linda Runway

El día en que Piergiorgio Del Moro y Anthony Vaccarello confirmaron que iba a hacer su debut internacional en París lo guarda como uno de los mejores. Adora lo que hace, pero reconoce que no es para cualquiera. “Esta carrera solo se puede aguantar si se la ama profundamente. Hay que luchar cada día para mantenerla, muchas veces no nos tomamos vacaciones y, a pesar de vivir de aquí para allá, tenemos que estar siempre lindas. A quien sea capaz de bancarse eso le doy la bienvenida. Creer en un sueño hace que todo fluya”.

Linda no es solo una cara o un cuerpo bonito. Su fuerte es el humor. Basta con seguirla en su cuenta de Instagram y ver sus stories (@thelinda) para conocer esa faceta. Pero hay momentos en los que se pone seria. Sucedió, por ejemplo, cuando se publicaron las fotos de una campaña que realizó esta temporada para una marca argentina. La firma tuvo que cerrar los comentarios de la publicación en Instagram por el nivel de violencia de las seguidoras, que opinaban abiertamente y con crueldad sobre su cuerpo. La modelo se tomó el trabajo de contestar algunos mensajes, aunque reconoce que es una lucha perdida. “No hay mucho que hacer con quien escribe con la intención de lastimar u ofender al otro. Si lo hace, es porque está muy mal interiormente y, en un punto, eso me da pena”.

La experiencia no la hizo demonizar las redes. Al contrario, está convencida de que si hoy la moda abraza la diversidad, es gracias a la conversación que allí se genera. Para ella no se trata de una nueva tendencia, sino de una movida que apela a un cambio de paradigma. “De ninguna manera la diversidad podría ser cuestión de moda. Este año, por ejemplo, habrá una modelo plus size en Victoria’s Secret. Podemos ver en la top Winnie Harlow –que tiene vitiligo– cómo su ‘imperfección’ la hace perfecta y única. Tuvimos a una modelo transgénero en la tapa de Vogue París… Es hermoso y necesario lo que está pasando”. 

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