Moda

Poner en copia

Junto con el plagio y la apropiación, esta práctica representa un peligro para la industria de la moda. Polémicas, discusiones y miradas sobre el fenómeno.
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En tiempos de Instagram la línea que divide una referencia estética de una burda copia parece desdibujarse. ¿Se cita, se comparte, se replica una idea ajena? El acceso a la información, la voracidad de las tendencias, las reglas del mercado, los miles de sitios comparando colecciones y nuevos conceptos imponen reglas. A continuación, definiciones de docentes y especialistas en la era en que la moda se persigue a sí misma. 

Creencias en pie de guerra

“En la época en que comenzamos a dictar la carrera de Indumentaria y Textil, el mercado se abastecía de la copia: viajar al exterior, comprar e imitar prendas. Se descreía de la capacidad de desarrollar algo propio y de la posibilidad de aportar una novedad. También, de crear valor a partir de la identidad, ya que involucra recursos como materiales de la región, modalidades de trabajo y procesos productivos. Muchas empresas siguen creyendo en la copia y muchos diseñadores se quejan del poco margen que se les habilita para crear. Y eso genera frustración. La inspiración implica una búsqueda, un replanteo, una indagación, un encuentro de ese referente con otro contexto. En cambio, la copia siempre es literal, enfoca el producto en sí mismo, vaciado de contenido”.

Por: Andrea Saltzman, arquitecta, investigadora y profesora de Diseño de Indumentaria y Textil en la UBA. Autora del libro El cuerpo diseñado.

Copias que salieron bien 

“Muchas de las jerarquías reinantes en la moda se están desmoronando por la llegada de youtubers, instagrammers y otros íconos nacidos de las redes sociales, que son valorados tanto por su convocatoria como por su autenticidad, expuesta al juzgamiento social. De esta forma, las marcas forman alianzas con quienes nunca hubieran imaginado, y aquí es donde los conceptos de original y copia comienzan a fusionarse. Como el caso de Supreme, cuyo fundador, James Jebbia, utilizó en los 90 el logo de Louis Vuitton en skaters y accesorios, y sufrió las acciones legales del monopolio de lujo. Sin embargo, gracias a la creciente masificación de la marca, en 2017 fue convocada por el entonces director creativo de LVHomme, Kim Jones, para diseñar una línea que fue un éxito rotundo”.

Por: Natalia Nupieri, diseñadora, especialista en tendencias. Forma parte del equipo del Observatorio de Tendencias INTI Textiles.

Sobra talento, faltan oportunidades 

“Los que somos parte del universo de la moda y el diseño sabemos que la ‘copia’, a veces enmascarada en la inspiración, opera en diseños, estéticas y estilos propios de una idiosincrasia. Por ejemplo, la de un empresario abrumado por la inseguridad que opina cosas como ‘lo de afuera siempre es mejor’ o ‘si lo hizo otro y fue exitoso, por qué voy a hacer algo distinto y arriesgarme’. Creo que está justificado por un contexto de país históricamente inestable en políticas macroeconómicas y del sector. Me consta que nuestros diseñadores pueden llegar a ser iguales o mejores que los referentes extranjeros que admiramos, pero muchas veces es cuestión de recursos y oportunidades”.

Por: María Verónica Fourcade, coordinadora académica del Programa Crecer de Faiia (Federación Argentina de la Industria de la Indumentaria y Afines).

Los más temidos

Una de las cuentas de Instagram más populares –y más temida– es, sin dudas, Diet Prada, reconocida por exponer a las marcas y diseñadores de la industria internacional que copian. Su primera publicación fue el 11 de diciembre de 2014, en la que mostró un diseño de Raf Simons junto a uno muy similar que antes había presentado Prada. En un comienzo no se sabía quién estaba detrás, hasta que a mediados del 2018 se conocieron las identidades de sus creadores: Tony Liu y Lindsey Schuyler, dos diseñadores freelance que trabajaban juntos para la firma estadounidense Eugenia Kim en 2010. Ambos crearon un perfil que cuenta con una gran cantidad de seguidores, denominados “Dieters”, aunque también con detractores, entre los que se encuentra Stefano Gabbana. El diseñador italiano es uno de los que se pronunció más enérgicamente contra ellos, al punto de llamarlos ignorantes por acusar a su marca de copiar la vidriera de Gucci. 

Daños en escala 

“La copia es un universo con diferentes ofertas. Está la ropa que llamamos ‘trucha’, que es la imitación de mala calidad destinada al mercado masivo con bajo precio. Otra posibilidad es el uso de logos y etiquetas que en nuestro país tiene un gran exponente en La Salada. Pero también existe la apropiación y descontextualización de las artesanías ancestrales de diversas culturas ‘exóticas’, por ejemplo de tribus africanas o grupos étnicos latinoamericanos, que generan perjuicios a dichas comunidades, como hacen Isabel Marant u Oaxaca. Y no hay que olvidar un gran movimiento opuesto a la propiedad intelectual que se pone de manifiesto a través de websites y redes: la cultura colaborativa. Podés bajar moldes de ropa de diseñadores para hacerla a tu medida al estilo de freesewing.org o desde creative commons, una plataforma para compartir creaciones”. 

Por: Victoria Salías, directora del Museo de la Historia del Traje y adjunta de diseño en la Cátedra Fiorini-Camargo de la UBA

En tiempos de Instagram

“En DiezPasarelas hacemos el seguimiento de categorías como copias, inspiraciones, aspiraciones, clones y plagios en la moda, porque consideramos que responden a la actualidad. Entre nuestros seguidores hay quienes consideran que es una forma de dar publicidad gratuita a marcas y diseñadores y otros consideran que los mencionados ofenden a la industria. Nadie nunca nos inició ninguna acción legal. Sería raro porque ni siquiera las marcas copiadas pueden apelar a la justicia, en vista de los fallos en materia jurídica sobre el tema. En una charla con Ana Torrejón, ella misma aclaró: ‘Copia es si se hace en el sentido literal, con logos, dimensiones, proporciones. De todos modos, creo que lo original debería ser la aspiración´. Yo acuerdo con lo que ella dice”. 

Por: Cristian Navarro, a cargo del sitio Diez Pasarelas.

La creación ahora es colectiva 

“La producción y el consumo frenético de imágenes y estímulos en los que estamos inmersos hacen que cada vez sea más difícil identificar las infinitas y complejas inspiraciones de una creación. Seleccionamos, filtramos, alteramos, combinamos, remixamos, tagueamos, linkeamos y reposteamos mensajes todo el tiempo. Intentar rastrear el ‘origen puro’ de una idea no solo es difícil, sino que carece de utilidad, porque es parte de un paradigma pasado, asociado a la posesión. En este escenario de creación frenética y caótica, conviven aquellos que copian las ideas de otros –y por ello están destinados a la intrascendencia– pero también quienes generan propuestas interesantes a partir del ejercicio de tomar, editar y manipular elementos creados por muchos. Al agregar algo más, potencian la invención colectiva”. 

Por: Laureano Mon, analista de tendencias. Fundador de The Sprout Studio. 

La ética va a la universidad 

“En todo el diseño posmoderno existen las citas históricas y el revisitar el pasado para contar algo nuevo del presente. Hay ejemplos referentes como Moschino homenajeando a Chanel en clave irónica-crítica, donde se destacaba un discurso novedoso. La copia es otra cosa, es un fraude, en tanto se disfraza de producción original algo de otro diseñador o marca. Por eso la formación ética del estudiante es crucial. Los docentes no vemos toda la información que se produce y no creemos que sea nuestro rol buscar plagios. Sí marcamos a los alumnos cuando algo es evidente y, por supuesto, si nos consta; pero a veces hay ideas que se dan al mismo tiempo en diferentes latitudes”. 

Por: Verónica Fiorini, profesora titular de Diseño de Indumentaria de la UBA.

¿Como protegerse?

El Instituto Nacional de Propiedad Industrial permite a las marcas nacionales registrarse como tales, como así también pueden anotarse diseños, modelos industriales y patentes. De esta manera, garantiza la propiedad y el uso exclusivo de la marca. Las protege contra imitaciones de nombre, frases, palabras, signos, dibujos y colores; y les permite evitar que terceros comercialicen productos idénticos con la misma etiqueta o con una denominación similar. 

Podés compartir tu opinión a través del hashtag #PONERENCOPIA.

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