Mujer

A corazón abierto

Anita Alvarez de Toledo conoce el poder del amor, del dolor y del lado mágico de las cosas.
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Hay una carta del tarot que la entiende a Anita Alvarez de Toledo. Que la entiende y la representa. Porque su personaje “se entrega a la aventura y a lo desconocido con el corazón abierto, juega all in. Tiene ese espíritu que siempre lo hace volver a creer, lanzarse a vivir como si nunca le hubiese pasado nada malo.” La cantante ama todo lo que simboliza El Loco. Ella es tan loca, tan maga, que la producción de fotos de esta nota, hecha a fin de enero, terminó apelando al tarot 100 % por azar. “Trabajar con mujeres sensibles y conectadas generó un aquelarre espontáneo. No fue la idea previa, se activó al fluir entre todas. Un verdadero proceso alquímico de energías femeninas”, dice para explicar la sorpresa con la que ella y el equipo de L´Officiel reaccionamos unos días después de la sesión al descubrir que la nueva colección de Dior tiene la misma inspiración estética. “Cuando se crea desde la libertad y la alegría, la magia sucede. Es una señal hermosa.”

Compartió escenarios con Gustavo Cerati, con Charly García, con Fito. Gloria Gaynor también eligió su vozarrón hipnótico como eco de los temas que cantó en el Gran Rex en 2006.  

En los últimos años, la emperatriz del rock argentino y su buena estrella cruzaron el Río de la Plata. En Uruguay la encontraron el sol, el nacimiento de su hija Ella Bluebird y la consolidación de una pareja; luego la sorprendió una pandemia y ahora, recién, el duelo por la muerte de su mamá, Malena Harriague Castex. “Mi vida se desconfigura ante mis ojos ─dice Anita─. Estoy en un estado de desconcierto casi onírico. Hay algo intuitivo que me lleva no sé bien a dónde, pero sé que me está llevando. Por momentos siento algo maravilloso, la siento en mí, en mi hija, en lo que me rodea como si su alma se hubiese entretejido con todo, y por momentos siento el desamparo absoluto”. 

¿Qué momentos, lugares, vivencias compartidos con tu mamá quisieras replicar en la crianza de Ella?

A mi hija, cuando se pueda volver a viajar, la llevaría a lugares que siento que provocarían una iniciación en ella. Por ejemplo, mi mamá a los 10 años me llevó a ver un concierto de Greatful Dead y Bob Dylan en un estadio en las montañas de Oregon. Yo venía con una suerte de pubertad temprana, solo quería ser adolescente, escuchar pop y sentirme canchera. Ese recital que duró 6 horas fue una iniciación total. La llevaría a la India también, mi madre me llevó a los 17 años. La llevaría a todos los lugares mágicos de cada destino al que viajemos en el futuro. Cada ¿sitio, paraje? lugar tiene su vórtice especial, me fijaría siempre en eso. 

Mientras preparaba esta entrevista me crucé con una foto de Nina Simone con una frase: “Ser frágil y fuerte a la vez”. Pensé en tu arte, tu fuego y tu sensibilidad. ¿Cuál es tu sostén para atravesar momentos difíciles?

Me resuena por completo la frase, ¡es así! En el momento de máxima fragilidad te das cuenta de la fuerza que tenés. No hay manera de descubrirlo sin haber pasado por la desolación absoluta. Yo me agarro de las voces de quienes amo y de las voces de quienes saben de la naturaleza espiritual. Me dejo atravesar, dejo que las olas me arrastren y me revuelquen. No creo en el concepto de “ponerse frío y seguir”, no puedo mutear sentimientos porque “la vida debe continuar”. Lo trágico es una parte esencial de la vida, tratar de evitarlo es aún más triste porque te transformás en un ser gris y desangelado, alejado de lo vital.

¿Cuál es tu paisaje sonoro hoy? 

El océano es mi paisaje sonoro desde hace dos años. Vivir en Uruguay te conecta con la naturaleza de manera inmediata. Por eso elegí vivir aquí. Escucho diferentes cosas por YouTube. Escucho muchísimo a Alan Watts, su tono de voz y lo que dice me generan bienestar existencial, y escucho muchas enseñanzas de todo tipo. 

Sos parte de una banda… de radio. ¿Cómo es esa experiencia? 

Sí. El grupo que se armó es lo más genial y divertido: Ronnie Arias, Florencia Raggi, Fabio Alberti, Maxi de La Cruz y Pichu Villa, un rejunte de argentinos que estamos viviendo en Uruguay desde hace tiempo. Es una puerta que apareció con la pandemia. Y tiene sentido. Al no poder llegar en vivo a la gente, al público, se abrió un abanico de opciones para llegar de otra manera. La radio es un espacio hermoso que voy atesorando cada vez más. 

En tu primer posteo 2021 escribiste: “Ya sabemos un poco más que el año pasado”. ¿Qué aprendiste sobre la noche, la música, el amor y la belleza?

La noche es un lugar de trabajo para mí. Cantar o hacer DJ sets son actividades casi 100 % nocturnas. Con la pandemia todo eso desapareció. ¡Y apareció la radio!  De todas formas, no iba a trabajar de noche durante el primer año de Ella. La cuarentena se acopló a lo que yo ya había decidido.

La música es mi quinto elemento. Tengo el aire, el fuego, el agua, la tierra y la música. En casa se escucha y se hace música todos los días, y ahora salen muchas canciones absurdas para la bebé. Escuchamos de todo, disfruto descubrir cosas nuevas. 

La belleza es cuando sentís que se expande en el pecho la sensación de unidad con todo y todos. Y hay que trabajar para generar situaciones que te hagan sentir la belleza de la vida. Y en cuanto a lo estético, después de la cesárea, por ejemplo, me costó comprender que el concepto “recuperar el cuerpo después del embarazo” es una idea errónea que genera infelicidad y frustración, desacredita un acto ultra poderoso. ¿Recuperar qué? No es una enfermedad, es creación de una vida humana con el propio cuerpo. Tengo una amiga nueva que me ayuda en esta etapa, es psicóloga y puericultora, Luján Rossetto, de @maternarse. 

El amor es decididamente el camino a la evolución. No hay otra. Lo demás es una pérdida de tiempo. 

¿Un amor compañero, como el que tenés con el músico Aleto Alvarez, nace o se hace?

Hasta que conocí a Ale siempre pensé que las cosas debían ser de una manera, y si no eran así pegaba un portazo o me iba sin decir nada. Con él descubrí que estar en pareja es trabajar con una misma, es bajar el capricho, aprender a escuchar y ponerse en el lugar del otro. Y, por sobre todo, es elegir siempre, siempre, la comunicación a través del amor y el cariño. Es uno de los aprendizajes más arduos y por ende de los más importantes de la vida. 

Anita Alvarez de Toledo es mil vidas en una. Todo cambia... ¿menos? ¿Hay alguna prenda que tengas desde hace mucho y no puedas soltar?

¡Sí! El 50 % de mi ropa la tengo desde hace muchísimo tiempo. Cuando era adolescente heredé una cantidad de prendas de mi abuela y de mi tía abuela que eran fanáticas de la moda, tenían un estilo particular para vestirse, eran superextravagantes y viajaron por todo el mundo. No puedo elegir una entre todas, bueno, hay una campera de terciopelo de Emilio Pucci que adoro. Pero lo más importante que heredé de ellas y de mi madre es la libertad con la que elegían vestirse. Y eso es lo que más atesoro.

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