Mujer

Christine Nagel en el atelier Hermès

Los aromas que impregnan los recuerdos y la alquimia de las fórmulas en una conversación exclusiva con la nariz de la maison francesa.
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No usa perfume los días de semana para poder testear las esencias que la esperan. Esa es la regla número uno de Christine Nagel, la perfumista de Hermès, de ascendencia italo-suiza, que estuvo de visita en Buenos Aires. Entre otras cosas, habló sobre su rutina de trabajo, su técnica para descubrir la efectividad de una nota y la historia detrás de su última creación, Eau de Citron Noir.

¿Cuál es tu primer recuerdo de una fragancia?
Cuando era chica mi mamá usaba un talco italiano llamado Borotalco. Era muy especial, una mezcla de vainilla y bálsamo. Los perfumes de los productos para bebés y niños son muy importantes porque quedan en la memoria. 

¿Cómo es tu día de trabajo?
Llego al atelier en Pantin, a solo 20 minutos de París, con mi piel muy limpia para probar en mis brazos y muñecas los diferentes aromas. Al terminar la jornada me voy perfumada con la muestra del día. Tengo un método personal que es rociarla en el auto. A la mañana siguiente, me fijo si aún se percibe y cómo huele. Será determinante para saber si continuaré trabajando en ella. En Hermès tengo mucha libertad y a la vez me gusta la exigencia, el alto nivel de excelencia y la importancia que se le da a los detalles. 

¿Cómo fue el proceso de Eau de Citron Noir

Al principio me planteé repetir el proceso de Eau de Rhubarbe Ecarlate, mi primera creación para la marca, e ir por una nota simple. Pensé en limones. Recibí de distintos lugares del mundo y, a partir de eso, empecé a pensar la fórmula. Pero me faltaba un ingrediente que se convirtiera en la identidad de esta fragancia. En esos días me reuní con un libanés que me mencionó el limón negro y prometió enviarme algunos. Cuando los recibí, no me convencieron. Encontré un florero vacío en mi escritorio y los ubiqué allí, a modo de decoración. Seis meses más tarde ese hombre me preguntó qué nos habían parecido y le respondí que no me habían resultado tan especiales. ”Pero, Christine, ¿cómo oliste el limón? Es necesario que lo cortes al medio y extraigas su interior”, me dijo. Al día siguiente, los cortamos y encontramos el aroma insignia que tanto buscábamos. 

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